Un espía en Londres 2012

Detenido el aficionado que quiso arruinar a Bolt

Las fuerzas de seguridad presentes en Londres 2012 han informado de la detención del hombre que lanzó una botella a la pista de atletismo en el Estadio olímpico de Stratford segundos antes de que se iniciara la final de 100 metros lisos, prueba reina del atletismo olímpico.

Una portavoz de la Policía Metropolitana de Londres (Met) dijo que se escuchó el grito de un hombre antes de que arrojase la botella, que cayó cerca de los atletas que estaban compitiendo.

Los organizadores, en boca de su presidente Sebastian Coe, ya han puesto el grito en el cielo por el acto que pudo costar uno de los mayores bochornos de la historia de los Juegos Olímpicos.

"Es inaceptable. No sólo en los Juegos Olímpicos, sino en cualquier sede deportiva", afirmó en una conferencia de prensa. El responsable "fue sacado del estadio y así se hará en el futuro con quien haga algo así", añadió Coe.

Según el atleta estadounidense Justin Gatlin, bronce en la prueba, el incidente de la botella causó "un poco de distracción".

El hombre que lanzó la botella es, al parecer, un aficionado de 34 años de edad y padre de dos hijos. Su nombre es Ashley Gill-Webb, miembro de un equipo de fútbol local, y se encuentra detenido por desórdenes públicos. Estuvo a punto de ser el responsable de la paralización de una de las pruebas deportivas más importantes del mundo.

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