Un espía en Londres 2012

El Palau Sant Jordi se salvó de un atentado en el 92

La Fuerzas de Seguridad del Estado encontraron un artefacto explosivo, posiblemente de ETA, en el techo del Palau Sant Jordi unos días antes de que comenzaran los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, aunque nunca pudo determinarse su autoría.

Así lo ha revelado el entonces secretario de Estado de Seguridad Rafael Vera, coincidiendo con el 20 aniversario de aquellos Juegos.

El artefacto explosivo se encontraba oculto en la estructura tubular del techo del pabellón de deportes y estaba programado para que hiciera explosión algunos días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos, celebrada el 25 de julio de 1992 en el Estadio Olímpico de Montjuic.

Según Vera, la bomba podría haber causado graves destrozos en la instalación olímpica y buscaba la máxima publicidad y relevancia mediática en unos días en los que el mundo entero estaba pendiente de Barcelona.

Ante la amenaza terrorista que pesaba sobre España, las Fuerzas de Seguridad comenzaron a inspeccionar y vigilar las obras olímpicas desde la primera piedra para evitar en lo posible los atentados o sabotajes. Esa previsión fue, según Vera, lo que permitió localizar a tiempo la bomba, que nunca fue reivindicada por ningún grupo terrorista.

La CIA detectada por las Fuerza de Seguridad españolas

Al igual que ha relatado en una entrevista con RAC1, Vera ha contado una "apuesta" que cerró con la CIA estadounidense para demostrar la perfecta seguridad de Barcelona 92. Cinco agentes secretos de la CIA trataron de introducirse en la organización de los Juegos, pero fueron detectados por las Fuerzas de Seguridad españolas.

Vera se ha mostrado sorprendido por los problemas de seguridad de última hora en los Juegos Olímpicos de Londres y ha recordado que España, con una amenaza terrorista muy superior a la del Reino Unido hace 20 años, supo gestionar un evento deportivo mundial sin incidentes.

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