Un espía en Londres 2012

El peor salto de la historia

El salto de trampolín es uno de los deportes más espectaculares que se pueden ver en los Juegos Olímpicos... casi siempre.

Los saltadores reúnen unas habilidades atléticas y artísticas que producen un espectáculo de una belleza difícil de encontrar.

Fuerza y elegancia se combinan durante los pocos segundos que pasan desde que despegan sus pies del trampolín hasta que 'rompen' en el agua sin apenas salpicar. Pero esta vez, todo quedó en pura teoría.

En la ronda preliminar del trampolín de 3 metros, donde los saltadores -el español Javier Illana incluído- buscaban el pase a las semifinales, algo no fue bien en el segundo salto del alemán Stephan Feck.

Feck, que se había colocado en 19ª posición tras el primer salto, se disponía a intentar un salto mortal de dificultad 3,1 cuando algo salió mal, muy mal. Perdió el control de una pierna en el apoyo en el trampolín, se desestabilizó y acabó haciendo un doloroso amerizaje de espaldas.

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Salió de la piscina aparentemente ileso y se llevó la ovación de todo el público, aunque los jueces no tuvieron piedad y 'recompensaron' su salto con ceros, lo que le relegó a la última posición de la ronda preliminar.

No fue el único error de la noche. El británico Jack Laugher resbaló en el trampolín en un salto y tuvo que caer de pie, lo que acabó con todas sus esperanzas de clasificarse para semifinales. Eso sí, su error quedó eclipsado por el horrible salto de Feck.

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