Un espía en Londres 2012

La gran preocupación de Michael Phelps

En su último baño olímpico, conquistó otra medalla de oro. Era la número 22, una lista enorme de éxitos, la mejor de todos los tiempos de un deportista olímpico. Pero ahora, a sus 27 años, Michael Phelps ya piensa en su futuro fuera de la piscina y, al margen de nuevas motivaciones, también tiene un gran miedo.

Y es que Michael Phelps no quiere por nada del mundo engordar y perder la forma. "Una de las cosas que quiero hacer ahora es no permitirme perder la forma como hice en 2009. Engordé alrededor de 11 kilos en seis meses y ahora voy a intentar no ir por ese camino", reconoció el campeón estadounidense.

[Así fueron los últimos Juegos Olímpicos de Phelps]

Podría sonar extraño viniendo de una superestrella del deporte, pero no sería la primera ocasión en que le pasa. Tras conquistar ocho oros en Pekín, Phelps se tomó un descanso de sus entrenamientos y siguió su propia dieta. Una página web, que captó una foto de su cambio de look tituló "¿Dónde están las abdominales?

Muchos hablaron de una dieta de 12.000 calorías diarias, pero Phelps lo negó. Él atribuía su pérdida de tono muscular a la falta de incentivos por entrenar ya que aún faltaba mucho para los siguientes JJ.OO. "No estaba motivado. No hacía nada, literalmente nada, durante horas. Estaba jugando al fútbol con un amigo en una playa de Miami y alguien nos sacó una foto. Al verla me dije 'hermano, tienes que empezar a entrenar. Estás gordo'".

Con una mayor preocupación por su estado físico, ahora las otras dos grandes preocupaciones del nadador son viajar alrededor del mundo y mejorar su nivel de juego en golf.

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