Dardos Blancos

Los otros

A todos nos ha pillado con el paso cambiado el inicio de temporada que se está marcando el Madrid, incluido a Mourinho. Era evidente que el portugués, con la liga en el bolsillo, no tenía la necesidad de comenzar a tope sometiendo a su plantilla a una presión excesiva que luego puede pasar factura a lo largo del año. Pero una cosa es regular y otra muy diferente regalar.

El Madrid la temporada pasada solucionó muchos partidos en los que le faltó fútbol a base de atropellar al rival con vigor físico, con esa pegada descomunal propiciada por jugadores verticales y poderosos que tan del gusto son de Mou. Y la jugada le salió bien. Pero cuando falla el físico al equipo se le ven las carencias porque no está acostumbrado a manejar un plan alternativo.

Es cierto que ante el Getafe pudo matar el partido en la primera parte, que hubo falta de concentración en las jugadas a balón parado y una desgana preocupante que en algunos momentos se pudo interpretar como falta de actitud. Todo eso es verdad y Mourinho lo reflejó en la sala de prensa, donde llegó con un cabreo descomunal y señaló a los jugadores como principales culpables de la primera derrota liguera de la temporada.

El análisis le hubiera quedado niquelado al entrenador si hubiera terminado su comparecencia con un reconocimiento público de sus errores, que también los tuvo y muy graves. Empezando por la elección de Diarra en el once cuando demuestra partido tras partido que resta más que suma; siguiendo por el cambio a defensa de tres quitando a Marcelo, el único rápido con Ramos de la línea defensiva de ayer; y continuando por su extraña maniobra de sacar al campo a todos los delanteros con los que cuenta en la plantilla formando un tapón impresionante en el frente de ataque que no solucionó tácticamente nada. Pero todos sabemos que a Mou reconocer errores propios le cuesta, por muy evidentes que sean. Esta vez no pudo justificar la derrota con decisiones arbitrales y desvió el tiro hacia sus futbolistas, que estuvieron mal pero que tienen un jefe que los entrena y tiene una parte importante de responsabilidad en lo bueno y en lo malo.

Cinco puntos son importantes, sobre todo si el que te los saca es el Barcelona, pero mucho más importante es que la plantilla recupere sensaciones y el grado de competitividad que le llevó al título la temporada pasada. Y lo más importante de todo es que Mourinho comprenda que no puede ser The Special One para los triunfos y alejarse del ruido en las derrotas porque no queda bien.

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