Dardos Blancos

De leñeros y teatreros

Cuando mi amigo Ricardo Sierra entrevistó a Pepe a ras de césped nada más concluir uno de los Clásicos más bonitos y disputados de los últimos tiempos el central portugués, todavía con las pulsaciones a mil y la adrenalina disparada, hizo un análisis correcto y sin meterse en ningún charco de lo que se había visto sobre el terreno de juego.El defensa blanco había firmado un partido casi perfecto, con el lunar de un par de cortocircuitos mentales en forma de dos patadas al aire que no encontraron pierna rival.Después se metió en el vestuario y tras tranquilizarse (se supone), pasar por la ducha y seguramente hablar con sus compañeros y su entrenador, acusó de teatrero a Iniesta y a sus compañeros.

Uno puede sospechar que alguien voló sobre el nido de Pepe, pero el chico ya es mayorcito para responsabilizarse de sus declaraciones, sobre todo si sabe que van a tener una repercusión tremenda. Es evidente que el central no es el más adecuado para acusar de nada a ningún compañero de profesión porque sus precedentes le inhabilitan para ello, pero además es que comete una torpeza y se equivoca en el tiro. Apunta a Iniesta, un futbolista patrimonio nacional y reconocido por casi todos como un futbolista para enmarcar y un ejemplo a seguir para los niños que se quieran dedicar a esto, cuando en la plantilla del Barcelona hay futbolistas que hubieran tenido que agachar la cabeza si hubieran sido los señalados. Insisto en que Pepe no es el más adecuado para hablar, pero eso no quiera decir que en su afirmación no haya un porcentaje de verdad.

Si hubiera sido más inteligente habría señalado a tres futbolistas azulgrana que son muy buenos, pero también exagerados, teatreros y con intención de engañar a los árbitros en muchas de sus acciones. La actitud de Busquets, Alves y Alexis en muchos de sus partidos roza el teatro buscando el engaño en beneficio de su equipo. Pepe fue torpe porque se equivocó de diana, pero repito que nadie se hubiera extrañado si los acusados hubiesen sido cualquiera de estos tres.

El problema es que el portugués no sólo queda desacreditado por los preocupantes antecedentes que en su día sonrojaron al madridismo, sino que además, la multitud de cámaras que vigilan a los protagonistas de los partidos en la actualidad, le han dejado con las vergüenzas al aire.Al margen del incidente de Casquero por el que ya cumplió su pena, le hemos visto taparse la cara y mirar de reojo al árbitro simulando estar muy dolorido; le hemos visto retorcerse de dolor por el suelo cuando no le habían tocado; le hemos visto dando un amago de patada a un compañero...por verle hasta le hemos visto intentando corregir la manera de colocar la barrera de Casillas..Un esperpento vamos. Además el entrenador le jalea y le pone como ejemplo, con lo que el riesgo de reincidir se multiplica.

Si Pepe habló sin consultar con nadie pensó poco a la hora de escoger al protagonista de su crítica. Si alguien le incitó a la rajada le tendría que haber avisado de que Iniesta es intachable tanto dentro como fuera del campo. En un combate metafórico de comportamiento el de Fuentealbilla vencería por KO al portugués nada más saltar al cuadrilátero. Ahí no hay debate.

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