Dardos Blancos

El legado es el proyecto

Florentino Pérez está obsesionado en dejar como pilar fundamental de su legado en lo deportivo la Décima. Si Mourinho hubiera sido capaz de alcanzar ese objetivo para calmar de manera definitiva la obsesión del presidente, desde el club habrían dado por buenos todos los comportamientos lamentables que ha protagonizado el técnico portugués y que han manchado la imagen de la entidad hasta no hace mucho más envidiada del planeta fútbol. Hubieran seguido diciendo públicamente, el presidente el primero, que Mourinho es el más grande, que todo lo que hace es madridismo, que ha logrado poner firme a una plantilla de divos y que los periodistas somos unos malvados antimadridistas que no sabemos reconocer que el entrenador hace lo mejor para la entidad. Pero resulta que el técnico más resultadista del mundo ha palmado y lo ha puesto todo patas arriba dejando el club como un solar.

El Madrid es el equipo con mayor capacidad de regeneración del mundo y no tengo ninguna duda de que el año que viene va a estar en la pelea por todos los títulos. Con Ancelotti o con Perico el de los palotes. Pero si no se piensa más en el proyecto que en la Décima se volverá a fracasar tarde o temprano. No puede ser que un club con más de 500 millones de euros de presupuesto tenga una estructura de regional, con empleados-florero que no participan en ninguna de las decisiones más importantes de la entidad. Las decisiones las toma el presidente unilateralmente y sometido a la obsesión de la Décima. Y contratar a un entrenador en ese panorama es sinónimo de fracaso. La Champions es muy importante, es la leche, pero no puede ni debe condicionar todas y cada una de las decisiones del Real Madrid. Primero hay que hacer las cosas bien y así será más fácil que llegue la Décima. Repito que el Madrid es tan enorme que aún haciendo las cosas mal puede ganar porque lo ha hecho en otras ocasiones a lo largo de la Historia, pero con su potencial económico y humano sería más fácil aspirar a ganar haciendo las cosas bien. Y no tiene que ser tan difícil.

Es verdad que la presión que soporta este club es gigante, que las derrotas son una hecatombe y que el día a día se hace complicado cuando los resultados no llegan. Pero el presidente debería tener la personalidad y el aguante suficiente como para no variar el rumbo después de cada derrota. Para que un proyecto cuaje hay que tener paciencia, no dudar cuando la cuesta se empina y creer firmemente en las personas elegidas para llevar adelante la idea inicial. No hay que rodearse de floreros que digan a todo que si sin rechistar, hay que saber rodearse de profesionales que sepan llegar hasta donde tu no eres capaz. La Décima se puede conseguir en un golpe de fortuna, pero para hacer un proyecto sólido se necesitan más cosas.

Ahora parece seguro que el proyecto se llama Ancelotti. Objetivamente el italiano es un gran entrenador, más allá de gustos, pero parece que su elección responde más a que es un tipo cómodo, que se lleva bien con las estrellas y que suele escuchar a los presidentes que le pagan. No parece el mejor punto de partida. Antes el Madrid tendría que tener un Director Deportivo capaz de explicarle al entrenador donde viene y a qué se expone. Alguien que le explique qué es la cantera del Madrid y para que vale. Alguien que tenga la paciencia de explicarle cómo es la afición más exigente del mundo. Alguien que le proteja con mano firme cuando lleguen las primeras curvas. Y alguien que sea capaz de hacer entender a Florentino que la Décima es la releche, pero que lo verdaderamente trascendente es el proyecto, la idea. Y ahora mismo el Madrid está huérfano de idea y de proyecto.

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