Dardos Blancos

Los peligros del pensamiento único

Probablemente Mourinho haya pasado sus peores días desde que es entrenador profesional de primer nivel. Para un hombre que no entiende de grises, que sólo se rodea de gente que le dice a todo que sí sin rechistar y que divide a los grupos en conmigo o contra mí, tiene que ser complicado de digerir que dentro de las cuatro paredes de Valdebebas haya gente que no piense exactamente como él. Estoy convencido de que a Mou le ha dolido más la noticia publicada por nuestros compañeros de Marca que el hecho de haber perdido de manera lamentable el partido de ida de los Cuartos de Copa ante el Barcelona. Por eso perdió gran parte de la tarde previa al partido ante el Athletic buscando al topo en el hotel de concentración del equipo.

Las filtraciones en el mundo del fútbol son y serán inevitables, el propio Mou las utiliza cuando y como le conviene y luchar contra ellas es como pegarse cabezazos contra un muro de hormigón. Una pérdida de tiempo inútil. Además que haya discrepancias no significa que sus jugadores no estén con él, significa que no están de acuerdo 100% en todas sus decisiones. Creo que Mou no se puede quejar del apoyo constante que ha recibido desde que llegó por parte de todos los jugadores de su plantilla, más bien todo lo contrario. Jugadores internacionales y campeones del mundo han aceptado sin rechistar las órdenes de su entrenador tanto dentro como fuera del campo. Pero eso no significa que todos sean como Pepe y tengan que hacerle caso a su entrenador hasta el esperpento. Por eso Iker en su día llamó a Xavi para terminar con una situación que era incómoda para todos o por eso Ramos le muestra su malestar por el planteamiento en el partido contra el Barca. Porque están a muerte con su jefe, pero no le ríen todas sus gracias.

En cualquier grupo humano la discrepancia es buena para el crecimiento y en un vestuario de fútbol exactamente igual. Que todos remen en la misma dirección no significa que todos tengan que ser borregos sin cerebro, ni mucho menos. No creo que Mou sea más madridista que Iker o Ramos, más bien todo lo contrario. El pensamiento único es peligroso, atocina y sólo sirve para que los mediocres se escuden en las decisiones que toman sus superiores. El técnico portugués haría bien en focalizar toda su fuerza en mandar un mensaje de optimismo para el choque del miércoles en el Camp Nou y en poner un equipo valiente que si tiene que caer lo haga con honor, más que en querer que todos sus futbolistas piensen como él. Para pelotas que le doran la píldora ya tiene a sus ayudantes que ayer aplaudieron a los Ultras cuando jaleaban el nombre de su amo mientras el resto del Estadio mostraba con pitos su malestar con The Special One.

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