Dardos Blancos

Es el momento del Pipa

Llegan los momentos clave de la temporada y Cristiano va a necesitar bastante más ayuda de la que encontró por parte de sus compañeros en el Calderón para afrontar partidos ante rivales de más entidad. El portugués se sobró para derrotar a un Atlético falto de calidad, autocrítica y determinación, pero no siempre va a tener a mano el disfraz de súper-hombre para sacar adelante los choques con tanta solvencia. El despliegue de CR7 fue estratosférico, de los que permanecen en la retina durante mucho tiempo, y además de para lograr una victoria trascendental sirvió, una vez más, para esconder ciertas carencias en el juego que volvió a demostrar el equipo de un entrenador que se ha quedado mudo.

El Madrid volvió a hacer gala de una pegada descomunal, de su alergia al fútbol elaborado en el centro del campo y del vigor físico de una plantilla muy atlética. Pero fútbol poquito. Entre otras cosas porque su entrenador sigue obcecado en obviar la realidad de que cuando mejor ha jugado este equipo ha sido con Granero como pareja de baile de un agotado Xabi Alonso. Porque Khedira en la creación es un bulto sospechoso que pasea por el centro del campo como el que da una vuelta por el Retiro…

Asumiendo que esa política de juego no va a cambiar a estas alturas de la película, hay jugadores en los que tengo fe especial en estos partidos en los que el corazón va a mil pulsaciones y sólo los mejores y los más valientes tienen la capacidad de decidir. Es el caso del Pipa Higuaín..Anda el argentino alicaído porque siente que tiene que dar casi siempre el doble para recibir la mitad, porque Benzemá es el cisne y él tira más a "patito feo". Y aunque lleva desde que llegó creciendo y siendo decisivo, no acaba de deshacerse de la interrogante sobre su futuro. Ahora que el francés lleva un par de partidos un tanto apagado, el Pipa vuelve a tener la oportunidad de recuperar un puesto en el once cuando la gloria espera a la vuelta de la esquina. Y en el arte de marcar goles decisivos el argentino es un especialista. Por eso le tiene mucha fe su entrenador, sus compañeros y quiénes le hemos visto crecer como jugador y como persona. Tiene un instinto especial cuando llega lo decisivo y necesita volver a sentirse muy importante y recuperar la sonrisa.

Puede que en algún momento de esta campaña el chaval y su entorno se hayan planteado la posibilidad de aceptar alguna de las ofertas que reciben año tras año, pero estoy seguro de que un final de temporada espectacular acabaría con todos los rumores. Sería bueno para el club, para una afición que le adora, para un Cristiano que no siempre va a poder solo y para el jugador, que tiene ADN blanco y que está destinado a seguir matiendo goles decisivos para esta camiseta.

ANTONIO ROMERO / EUROSPORT

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