Dardos Blancos

De ricos y pobres

A los españoles con el fútbol nos está pasando, salvando las distancias,  como con las cuentas de nuestras casas. No hace tanto tiempo que cada familia de una clase social media-trabajadora tenía una casa que pagaba con todo el esfuerzo, un coche que no cambiaba hasta que no se caía, la nevera con más mortadela que jamón ibérico, los vaqueros con rodilleras y los jerseys con coderas que se cambiaban varias veces antes de mandar la prenda en cuestión al olvido definitivamente. Afortunadamente la gente de mi generación tenemos conocimiento de esa época por el relato de nuestros mayores porque el esfuerzo de nuestros padres y la llegada del famoso estado del bienestar han hecho que los que éramos críos en los 80, salvo excepciones, hayamos sufrido poco.

Ahora cuando no hay dos coches en una casa es casi un drama, si no tenemos el último móvil estamos jodidos, aparcar en la calle nos fastidia y necesitamos un párking para coche cada coche, a poder ser. Y si tenemos ya el apartamentito en la playa es la repera... Por eso ahora, con la que está cayendo, nosotros estamos más acojonados que nuestros padres. Porque, afortunadamente, en general hemos sufrido poquito...

Con el fútbol, con nuestra selección, nos está pasando lo mismo. Tenemos el estómago lleno y el paladar exquisito y ya no nos vale cualquier cosa para disfrutar. Meternos en cuartos sufriendo ante Croacia es motivo suficiente como para que arrecien las críticas y creamos que el fin de nuestro equipo nacional en la Euro está a punto de llegar. Se pueden entender las críticas porque el partido no fue bueno, pero lo que no entiendo es el catastrofismo endémico, el pesimismo insano en el que nos gusta instalarnos de vez en cuando. Un pesimismo que ha hecho que hasta un hombre prudente y moderado como Del Bosque haya torcido el bigote.

Somos los campeones del Mundo y como tal hay que exigirnos, pero sin olvidar de donde venimos. Estamos vivos en una competición en la que todavía queda todo por jugarse y ninguna selección ha jugado hasta ahora mucho mejor que España. Nadie nos dijo que esto iba a ser fácil, por mucho que seamos el equipo con más calidad del torneo. Este seleccionador y este grupo de futbolistas se ha ganado el derecho a que no dudemos de ellos. Podrán estar más o menos afortunados, pero el estilo irrenunciable y el papel protagonista en cada partido no nos lo quita nadie. Luego sólo puede ganar uno, pero yo he sido tan feliz con estos tipos que me cuesta mucho digerir que se nos pueda olvidar algo tan grande tan pronto.

Antonio Romero / Eurosport

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