Dardos Blancos

Un seguro a todo riesgo para Di María

El Madrid de Mou ha demostrado en su primer test serio de la pretemporada ante el Milán que ha vuelto más que fino de las vacaciones. Los que han tenido más tiempo para descansar han llegado con hambre de balón y de entrenar duro; los que han parado menos no han perdido del todo el pico de forma que alcanzaron durante la pasada Eurocopa. Mourinho ya empezó a tope el año pasado y la cosa le salió bien porque el portugués es consciente de que maneja una plantilla vigorosa, joven y en plenitud de condiciones físicas. Al margen de Sahin, que vino tocado desde el principio y no pudo acoplarse al ritmo de crucero que impuso la plantilla desde el inicio, el único que sufrió el desgaste de manera clara y decisiva fue Di María. El argentino tuvo problemas musculares graves que limitaron su rendimiento en los momentos clave de la temporada y que fueron claramente en perjuicio del equipo.

Mourinho tiene grabado a fuego que en los encuentros en los que más necesito a un Di María en plenas condiciones, o no lo tuvo o jugó a medio gas. Y sin estar a tope físicamente Di María se convierte en un jugador menor. El Fideo le da al equipo algo diferente que no tiene ningún otro futbolista en la plantilla: llega a línea de fondo, es decisivo apareciendo entre líneas, tiene gol y se exprime al máximo en la presión con sprints de ida y vuelta que castigan duramente su delicada musculatura. Desde el cuerpo técnico alguna vez le han tenido que parar, le han sugerido que hay partidos en los que puede intentar dosificarse un poco más, pero el chaval sólo sabe jugar al 100% y ya no va a cambiar.

Además es de los pocos del plantel que no tiene un recambio claro ante cualquier percance que pueda pasar durante toda la temporada. Aunque Callejón estuvo fantástico y se convirtió en el suplente ejemplar, el canterano tiene características diferentes a las del argentino y Mourinho lo sabe.

Por eso el técnico portugués le ha pedido a su equipo de colaboradores que controle hasta el mínimo detalle el trabajo individual que tiene que realizar para protegerle de las roturas fibrilares que le impidieron ser decisivo cuando su entrenador más le necesitaba. Y en ello están; haciendo trabajo de fortalecimiento diario, vigilando al máximo la alimentación y controlando el equilibrio perfecto entre entrenamiento y descanso. Como el gaucho es un jugador de fuerza explosiva con tendencia a cargarse muscularmente siempre correrá el riesgo de romperse, pero todo el trabajo y cuidado es poco para intentar que no se repita la película del año pasado. Mou sabe que para cerrar el círculo de sus triunfos con la Décima la colaboración de Di María es clave y ha puesto la maquinaria a funcionar desde el primer día.

ANTONIO ROMERO

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