Dobles Figuras

Bases

En una entrevista realizada en Utah antes de iniciar su aventura americana en los Jazz, Raül López definía al base ideal de la siguiente forma: "Un buen base tiene que saber jugar el balón, saber qué hacer en cada momento y llevar las instrucciones del entrenador a cabo".

Una definición simple, tan clarividente como el juego del base catalán, ahora en las filas del Bizkaia Bilbao Basket. Visión de conjunto, conocimientos tácticos, una habilidad sobrenatural en el manejo del balón y para pasar el balón o una gran agilidad mental para decidir qué hacer en cada momento y en décimas de segundo nos conducirían a confeccionar al base perfecto... del siglo XX.

¿Qué le faltaría a un base de este siglo que tuviera todas las cualidades anteriores para que le pudiéramos catalogar como un base total?. ¿Acaso no se puede destacar en el baloncesto moderno con semejante cúmulo de virtudes?. ¿En qué lugar deja tanta exigencia a un jugador como Steve Nash, el paradigma de lo que debe ser un buen base?.

Bueno, no nos alarmemos demasiado. El deporte va evolucionando a pasos agigantados. Hace unos días, tuve la ocasión de hablar con Juan Carlos Ferrero, que me reconocía que el tenis actual es el mismo que hace 10 años, cuando el alicantino luchaba con los mejores en la ATP. Al tenis se juega igual, lo que ha cambiado es el físico de los jugadores. Cuando André Agassi estaba en su plenitud, parecía imposible que la bola corriera más rápido. Ahora lo hace cuando Djokovic conecta su derecha.

En el baloncesto pasa algo parecido. Raül López sigue siendo un base de primera categoría. Es muy difícil encontrar en el baloncesto europeo algún jugador que domine mejor el balón que él. Tiene un tiro magnífico y su visión de juego es magistral. Pero, ¿Qué ocurre cuando tiene que medirse en la pista a tipos como Teodosic, que mide casi 15 centímetros más que él? ¿O a gente como su compañero Aaron Jackson o el madridista Sergio Llull, todo potencia o velocidad? ¿Donde meterse cuando Víctor Sada agacha el trasero y se pone a perseguirte por toda la pista?

En esos casos, el base tradicional, el de toda la vida, sufre además horrores en defensa. En ataque trata de sacar provecho de su mayor habilidad, claro, pero a veces no es suficiente, el base físico es capaz de sobreponerse a una primera finta, a un primer dribling, y llega para colocar sus ojos enfrente de los tuyos, para poner un tapón o cortar una línea de pase.

Sobrevivir a lo físico no es tarea fácil. Pablo Laso, Nacho Solozábal o Vicente Gil lo hubieran tenido muy complicado para jugar hoy en día, a pesar de su innegable talento. Por todas estas razones, los equipos tienden a juntar en sus plantillas a un uno físico y a otro más director y creativo. Raül López y Aaaron Jackson en Bilbao, Marcelinho Huertas y Víctor Sada en el Barcelona Regal, o Markovic y San Miguel en Valencia podrían ser buenos ejemplos. 

El equilibrio en el puesto de uno es fundamental para que un equipo luche por los objetivos planteados a comienzos de temporada. Y en este sentido, todos los ojos están puestos ahora mismo en dos de los grandes de nuestro baloncesto, que han hecho una apuesta muy fuerte para esta campaña, recién comenzada.

En el Caja Laboral, año tras año obligado a reinventarse, han pasado de la época post Splitter a la post Marcelinho. El francés Heurtel, un tipo talentoso, a medio formar, pero con un gran futuro y el veterano Prigioni no lo van a tener fácil. La carga de piedras en la mochila parece demasiado pesada y este fin de semana, los bases del CAI Zaragoza no han hecho sino añadir un pedrusco más.

En el Real Madrid, Pablo Laso lo tuvo claro desde el principio: Llull será el base del equipo. Y el menorquín está respondiendo a la perfección, siendo de momento el base más valorado de la Liga Endesa con 11 puntos, 3 rebotes y 5 asistencias por partido. Llull lo está haciendo bien y su papel de director parece otorgarle una pausa muy beneficiosa para sus porcentajes de tiro (62% en tiros de dos y 60 % en triples). Laso, claro está, deberá echarle unas horitas con Llull, que debe seguir mejorando para demostrar que puede competir de tú a tú con los mejores bases de Europa. El problema del Real Madrid no parece residir, de momento, en su base titular, sino en el segundo base. Sergio Rodríguez (5 puntos, 1 rebote y 1 asistencia por partido) promedia un 40% en tiros de dos y un 25 % en triples. Y lo que es más preocupante, cifras al margen. El tinerfeño no responde prácticamente a ninguna de las cualidades que señalaba Raül López en su entrevista arriba mencionada. Sergio decide mal, da la sensación de estar jugando una pachanga en las calles del Bronx, parece incapaz de hacer jugar al equipo en estático y recurre con demasiada frecuencia a penetraciones imposibles que no benefician a su equipo. 

Físicamente, el base canario no da la talla de la competición. Tras un verano largo, su trabajo no parece haber dado muchos frutos en este sentido. Sergio sigue sufriendo en defensa. Le faltan piernas y actitud para defender. Y por ahí el Real Madrid tiene un problema grave, lo que ha hecho plantearse al conjunto blanco la posibilidad de fichar un base si Rudy Fernández, imperial este fin de semana, termina marchándose a jugar a Dallas.

No, no es el único problema que tienen Caja Laboral y Real Madrid, pero hoy tocaba hablar de bases.

@fernan_ruiz

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