Dobles Figuras

Don Draper, el héroe silencioso

Para cuando se confirmó el fichaje de Dontaye Draper por el Real Madrid, hubo opiniones para todos los gustos, la mayoría rozando el escepticismo. Es normal. El base norteamericano jugaba en el Cedevita de Zagreb, que no es uno de los equipos más mediáticos de Europa.

Sin embargo, en su palmarés ya figuraba que este chaval, nacido en Baltimore hace 28 años, alcanzó la final de la Eurocup hace dos años, siendo el MVP de la competición. La pasada temporada, no tan exitosa por las lesiones y por una relación un tanto tormentosa con su entrenador, se saldó con el equipo de Zagreb disputando la final de la Liga Adriática frente al Maccabi de Tel Aviv.

Datos interesantes, aunque quizás insuficientemente relevantes -pensarán algunos- como para justificar su contratación. La exigencia de jugar en la Liga Endesa, en equipos como el Real Madrid o el Barcelona Regal, es tremenda. Y en el ranking de mejores bases de Europa, gente como Dimitris Diamantidis , Bo McCalebb, Milos Teodosic o incluso Aaaron Jackson tenían mucho más cartel.

Descubrí  a Dontaye Draper en la temporada 2010-2011. En la Eurocup, el Cedevita se enfrentó al Gran Canaria de Pedro Martínez (16 puntos+11 rebotes en Zagreb, 11 +10 en Gran Canaria) y al Estudiantes de Luis Casimiro (20+5 en Zagreb, 13+5 en Madrid)

En la Final Four, la Cedevita de Draper caía ante el potentísimo Unics Kazan de Terrell Lyday, Kelly McCarty, Maciej Lampe o Marko Popovic. Draper se quedó en 11 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias. Los kazajos ganarían la Eurocup ante el Cajasol de Joan Plaza, mientras que Cedevita terminaba tercero por delante de la Benetton de Treviso.

En aquella Final Four de la Eurocup que tuve la fortuna de narrar para Eurosport 2 estaba Sasha Djorjevic como comentarista. Al terminar el torneo, el que fuera gran jugador de Partizán, Barça y Real Madrid, entre otros, entrevistaba a Dontaye Draper. Y de sus respuestas solo podía extraerse la conclusión de que, sí, efectivamente, estábamos ante un gran jugador, eléctrico o cerebral según el momento del partido, anotador o defensivo según las necesidades, un tipo inteligente y con la cabeza muy bien amueblada.

Confirmado el fichaje por el Real Madrid, los rumores le llegaron a situar incluso fuera del equipo blanco, como si se hubiera fichado a Draper para incluirlo en alguna operación. Es cierto que algunos equipos, fundamentalmente Baskonia, estuvo atento a ese posible movimiento, pero la realidad es que desde la cúpula del conjunto de Concha Espina no había un ligero resquicio a la duda: Dontaye Draper jugaría en el Real Madrid.

La pretemporada no iba a ser fácil. Con un juego de perímetro potentísimo -posiblemente el mejor de Europa- el Real Madrid tenía que encajar el "sudoku". ¿Cómo repartir minutos entre Sergio Rodríguez, Sergio Lllull, Dontaye Draper, Martynas Pocius, Rudy Fernández, Jaycee Carroll y Carlos Suárez? Si sumamos las tres posiciones de perímetro, estamos hablando de 120 minutos a repartir entre 7 jugadores, algunos de los cuales (Llull y sobre todo Rudy) son estrellas a nivel europeo, con sueldos astronómicos.

Draper empezó jugando poco. En la final de la Supercopa, ante el Barça Regal, no se levantó del banquillo más que para atender a los tiempos muertos de su entrenador. Imperturbable, Dontaye siguió trabajando duro, sin titubear ni un instante. Llegar al Real Madrid y disfrutar de minutos no es fácil. Había que encontrar el resquicio, buscar "algo" diferente que ofrecerle al entrenador, Pablo Laso. La adaptación al medio...

"El hombre bien preparado para la lucha ya ha conseguido medio triunfo"

(Miguel de Cervantes)

Así, poco a poco, Draper se ha ido ganando a compañeros, cuerpo técnico y a la afición, que ha pasado del recelo a la esperanza, convencida de que el pequeño base estadounidense ofrece cosas diferentes a las que "Los Sergios" pueden darle al equipo.

El primer paso de gigante de Draper, tras hacer un buen partido ante Unicaja en el debut blanco en la Liga Endesa, llegó en el primer partido de la Euroliga ante el Panathinaikos. Cuando peor pintaba el panorama, Draper salió con el objetivo de frenar a Diamantidis y mejorar la defensa blanca. Draper acabó robando cinco balones, siendo decisivo para que el Real Madrid consiguiera la victoria. Una semana después, ante el Khimki de Moscú, Draper volvió a ejercer de "ladrón", metiendo incluso un triple que podría haber sido decisivo. Rudy no acertó en el último tiro y el Madrid perdió por un punto.

Ayer, en Estambul, tocaba de nuevo agachar el trasero. Enfrente, Bo McCalebb, un auténtico tormento en la historia reciente para el Real Madrid. Un toro de lidia, algo mermado por un esguince, al que Dontaye volvió a domar con una suficiencia exquisita. Siempre al servicio del equipo, las necesidades del conjunto blanco están condicionando el rendimiento de Draper hasta el punto que, sorprendentemente, mucha gente considera ahora al número 4 del Madrid ¡como un especialista defensivo!

Nada más lejos de la realidad. Me permito insistir. D.D. es un jugador de equipo. Si el Real Madrid necesita anotar (aún más) Draper lo hará con solvencia. Si hace falta apretar atrás lo hará. Y si su concurso es fundamental en el ataque estático, se sentirá como en casa. En medio de una plantilla plagada de estrellas, la inteligencia del jugador le permitirá ir adecuando su juego en función de las necesidades puntuales de cada partido. Algo al alcance de muy pocos jugadores. Así es Don Draper, el héroe silencioso. Un lujo para el Real Madrid.

@fernan_ruiz

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