Dobles Figuras

Liga Endesa, un halo de esperanza

No somos justos con la ACB. Como cualquier organización, como cualquier persona, se han cometido errores. Errores de bulto, algunos de planificación, otros de estrategia, de dinamización de una Liga que a veces parece que le falta un hervor. En el haber encontramos muchas cosas. Ahí está esa Copa del Rey consolidada como una de los mejores eventos de Europa, imitada y alabada en muchos sitios del mundo.

La presentación ayer, en la sede central de Endesa, de la nueva temporada no pudo ser más brillante. Y eso que el listón estaba muy alto con lo sucedido en el año anterior. Una puesta en escena magistral, un escenario perfecto, una música bien elegida, unos protagonistas implicados, un presentador con chispa y un público    -selecto, exclusivo en el mal sentido de la palabra- pero entregado.

Los concursos de triples y mates fueron una delicia, ganó Gladyr (Fuenlabrada) en los lanzamientos. Gist (Unicaja) fue el mejor matador. Y Slaughter (Real Madrid) nos regaló un par de momentos sublimes, con Sergio Rodríguez como cómplice, con bailes, sonrisas y una acción en la que el Chacho le pasaba el balón desde los vomitorios del segundo piso que parecía extraído de un capítulo de la nueva temporada de Prison Break.

No hubo televisión en directo, mal.

La hora no era la apropiada para que el gran público se enganchara. Correcto.

Poner la presentación el mismo día en el que se disputa la final de la Liga Catalana. Error, aunque subsanado con la presencia de los dos finalistas, representados por Juan Carlos Navarro y Jordi Trías.

Por segundo año consecutivo, la ACB y Endesa eligieron la sede central de la compañía eléctrica para la puesta en escena de la nueva temporada. Un año después de la firma del acuerdo de patrocinio, la comunión entre ambas entidades parece perfecta. Era inimaginable hace 12 meses que en un período tan corto de tiempo, la gente fuera a identificar Endesa con el baloncesto y viceversa. Lo han conseguido.

No era fácil encontrar una fecha para presentar la competición porque todo estaba supeditado a la firma del acuerdo televisivo con TVE y algunas televisiones autonómicas. Todo se cerró a finales de la semana pasada, con las cifras ya conocidas: TVE paga 0'5 millones por la Copa del Rey + 4 millones en espacios publicitarios que la ACB gestiona y cobra. Además, La FORTA abonará otros 2 millones de euros por la presente temporada. A cambio, el mejor partido de la jornada se disputará el domingo, a las 19.00 y será ofrecido por TVE. Las autonómicas- no todas- seguirán con el partido de los equipos de su comunidad los domingos a las 12.30. Y Teledeporte dará en directo otro partido el sábado por la tarde.

Muchos analistas se han lanzado rápidamente al ruedo de las redes sociales para calificar el acuerdo como lamentable. La ACB regala su competición, he llegado a leer. Nada más lejos de la verdad. Cobrar 6'5 millones de euros los dos próximos años en una coyuntura como la actual parece un acuerdo más que respetable. Estamos hablando de 2 millones menos que en el contrato anterior. Quizás muchos  de los que se atreven con osados calificativos no hayan negociado un  contrato de televisión en su vida. No está el horno para bollos y para la ACB el objetivo está más que cumplido.

Apenas unas horas después de la firma del acuerdo, se confirmaba la renovación de los tres patrocinadores principales de la ACB: Grupo Pascual, Kia y Orange. Las tres firmas, junto con Endesa, serán de los pocos anunciantes de este país que tendrán el privilegio de llegar al consumidor a través de TVE. Cuatro firmas de prestigio, evidentemente contentas de vincular sus logos con los de la ACB y TVE.

Las audiencias de la Supercopa, con más de 1.300.000 espectadores de media, corroboran la sensación de que, este año sí, los partidos ACB van a multiplicar su audiencia por dos o por tres y, por consiguiente, se va a conseguir reenganchar a mucha gente para la causa.

Lejanos quedan los tiempos en los que la ACB decidió vender los derechos a Canal +. Para la gran mayoría, un error estratégico descomunal, una sangría de adeptos perdidos por el camino, de gente que no podía disponer de esa plataforma de pago para ver los partidos. Puede que tengan razón, aunque también uno añora con nostalgia el fantástico trato que Canal + dispensó a este deporte, con realizaciones espectaculares que realzaban la plasticidad y la belleza de un deporte como el baloncesto.

Tampoco en esa época teníamos a un Rafa Nadal. Ni a un Fernando Alonso. Ni había llegado la TDT, con decenas y decenas de canales que han ido diversificando las audiencias como quesitos de Trivial. Pocas veces hemos leído o escuchado estos argumentos a aquellos que se empeñan en señalar a la ACB como la culpable de tantas y tantas cosas.

Con todo este cóctel de novedades, la competición se presenta como un mano a mano entre Real Madrid y Barcelona Regal. Rudy Fernández versus Juan Carlos Navarro, un duelo fácil de vender, un caramelo muy goloso que compensa el hecho de que muchos de los mejores jugadores de la pasada campaña hayan emigrado a Rusia, a Turquía o a la NBA. Valencia, Unicaja, Caja Laboral y Gescrap Bizkaia Bilbao tratarán de desafiar a los dos grandes transatlánticos. Y otros equipos que vivieron una temporada convulsa, como ASEFA Estudiantes o Herbalife Gran Canaria, han mejorado sensiblemente sus plantillas y darán mucha guerra esta temporada. Eso por no hablar de la vuelta del maestro Aíto García Reneses, que desplegará su sabiduría por Sevilla este año de nuevo.

El halo de esperanza parece evidente. Se han vuelto a sentar las bases para que el baloncesto recupere parte del interés perdido. Pese a muchos. Y gracias a muchos otros, afortunadamente.

 @fernan_ruiz

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