Dobles Figuras

Luces, sombras, lamentos

La victoria de España ante Australia tiene luces evidentes. Ver a Marc Gasol en la pista 27 minutos ilumina nuestra sonrisa. Comprobar cómo Pau Gasol es capaz de meter 20 puntos en 18 minutos no es una noticia relevante, sino más bien una constatación de la calidad del mejor jugador de baloncesto de la historia de este país. Y, finalmente, certificar que Rudy Fernández, en forma, es un alero top en el baloncesto FIBA es alentador, a la par que necesario. Con Navarro tocado indefinidamente, la mejor versión del jugador del Real Madrid es imprescindible para que España pueda encontrar su referente en el perímetro.

Luces nos aportan la intensidad de Llull, del propio Rudy, de San Emeterio, de Felipe o de Ibaka. Sus ganas provocan el efecto contagio en defensa, tan necesario cuando pecamos de cierta indolencia casi siempre en el juego interior, pero también en ocasiones en el perímetro.

Las sombras preocupan porque de su fuera mitigadora dependen nuestras opciones de hacer un buen torneo olímpico. ¿Qué es hacer un buen torneo olímpico?. Probablemente, con todo el respeto del mundo hacia todos nuestros rivales, hacer un buen torneo olímpico es disputar la final contra los americanos el próximo día 12 de agosto. Es la final soñada entre los dos mejores equipos, pero antes de llegar a esa cita en la que el país de paralizará como si fuera la noche de Reyes, hay que pulir muchas cosas, desterrar esas sombras oscuras.

No es menester, por ejemplo, que tengamos esos vaivenes de intensidad en cada partido. Ante los australianos, empezamos blancos, sin intensidad, sin alma. 5 minutos con esta actitud ante equipos más potentes nos puede acarrear un serio disgusto. También terminamos fatal el partido, porque lo dimos por ganado y nos echamos a siestear. Nuestro quinteto titular tomó rápidamente el camino del banquillo. Y la segunda unidad no tuvo su día, salvo el de siempre, Felipe Reyes. Ante la reacción australiana, Sergio Scariolo no podía dar marcha atrás, había que terminar el partido con ese quinteto, lo contrario hubiera sido un mazazo demasiado contundente a ese segundo quinteto, del que necesitaremos lo mejor en próximos partidos.

Sombras encontramos en el puesto de base. Calderón está jugando bien, pero necesitamos más de él. Sergio Rodríguez alegra, pero su magia llega casi siempre cuando nos hemos escapado en el marcador, no cuando el partido está igualado o el rival nos está superando. Y Sada trata de aportar esos intangibles tan apreciados por el entrenador y tan poco valorados en las redes sociales. Tanto Sada como Sergio Rodríguez son buenos bases, complementarios seguro, pero no tienen el nivel del añorado Ricky Rubio.

Jugadores en la sombra. Claver sigue siendo el jugador número 12. Claver sigue aceptándolo, sin rechistar, sin preguntarse cuál es su misión en este equipo. Esperar una reacción del flamante nuevo jugador de los Blazers sería como esperar que la prima de riesgo se fuera de vacaciones.

El capítulo de lamentos tiene como protagonista, una vez más, a Sergio Scariolo, siempre propenso a soltar una lagrimilla. No hay acreditación para el preparador físico de España Nacho Coque, que tiene que sentarse cinco metros más atrás del banquillo español. Vale. De acuerdo. Sería mejor que estuviera con el resto de expedicionarios, pero dos días seguidos lamentándose parecen excesivos. ¡Si hasta Scariolo se atreve a decir que estamos en inferioridad de condiciones!

Un poco de seriedad, por favor, que el conflicto entre el presidente del COE Alejandro Blanco y el de la FEB José Luis Sáez no nos impida centrarnos en lo importante: las luces y las sombras, como los grandes pintores. Los lamentos no van con el deporte. No deberían.

@fernan_ruiz

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