Dobles Figuras

¿Reconocimiento o títulos? ¿Y ahora qué?

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Se ve que la cuestión sigue vigente, hoy más que nunca, aunque el Real Madrid ha estado a punto de dar carpetazo a la pregunta. La temporada de los blancos podría haber sido simplemente perfecta, de haber sacado adelante la final de la Euroliga ante el Maccabi. No fue así y los rescoldos de Milán han echado por tierra la ilusión de muchos románticos del baloncesto que, más allá de sus colores, aspiraban a que un equipo que ha jugado como los ángeles se viera recompensado con la conquista de todos los títulos en juego.

Tenemos, pues, a un Barça campeón. Un Barça gatuno, con siete vidas por gastar, un equipo vampiresco, capaz de levantarse de las situaciones más adversas, un púgil moribundo que se levanta cuando el árbitro está a punto de terminar la cuenta. Un ejemplo de trabajo y constancia con un entrenador, Xavi Pascual, que ha sabido rectificar y conducir a un grupo hasta el título liguero.

Tres jugadores – Marcelinho, Tomic y Navarro- han cimentado un bloque de muchísimo talento. Desde que Pascual entregó el mando al brasileño, todo ha ido sobre ruedas. Su sociedad con Tomic ha sido clave en el desenlace de la final. Y si encima se recupera la mejor versión de Navarro, miel sobre hojuelas. El tridente blaugrana ha resultado imparable para la defensa blanca, visiblemente disminuida física y mentalmente. No se puede sacar la mejor versión de un equipo cuando el equipo no está unido. Y en estos momentos, el Real Madrid no lo está. La escena de un Pablo Laso desquiciado, expulsado por los árbitros en el tercer cuarto, lo dice todo. La cara desencajada de Mirotic, gritando desesperado en cada acción, tampoco se queda atrás.

La victoria del Barcelona, que lleva tres títulos ligueros en los últimos cuatro años, provocará un intenso debate en el seno de la sección de baloncesto del Real Madrid. Una Liga, dos Copas del Rey, dos Supercopas y dos finales perdidas en la Euroliga pueden parecer poco botín para una plantilla a la que muchos consideran la mejor del Real Madrid en las dos últimas décadas.

De nuevo el debate. Comprensible y absurdo al mismo tiempo. Contradictorio en sí mismo. De una parte la “titulitis”; de otra la brillantísima recuperación del baloncesto en el Palacio de los Deportes, como uno de los mejores planes que uno pueda idear para un fin de semana en Madrid.

Todas las opiniones serán respetables, aunque sigo pensando que permanecer en la retina por tu talento es mucho más importante que un trofeo más en las vitrinas. Más allá de esto, la clave del asunto es otra, porque la sensación es que dentro de la brillante temporada, hay lagunas importantes que hacen pensar que en la mano del equipo blanco (despachos, banquillo y jugadores) estaba el haber hecho algunas cosas de otra manera.

En los despachos, Juan Carlos Sánchez y Alberto Herreros no han intervenido en la medida necesaria en los conflictos internos del equipo. Si Pablo Laso y Nikola Mirotic no se hablan, tras lo sucedido en el partido ante Gipuzkua Basket que contamos en este blog, hay que dar un golpe encima de la mesa, juntar a ambos y solucionar el asunto. No es de recibo que uno de tus jugadores más importantes y tu entrenador no se dirijan la palabra durante más de un mes.

Las lesiones de Draper y Carroll merecen un capítulo aparte. Viendo el estado físico de algunos jugadores en esta final – el banquillo parecía la boticaria- es evidente que el Real Madrid necesitaba un refuerzo para paliar las bajas de dos jugadores exteriores. El déficit blanco con respecto a otros equipos, especialmente el Barça, es sangrante. El Barça cuenta con 14 jugadores. El Madrid ha llegado a jugar partidos con 9 jugadores sanos. Y es misión de los responsables de la sección hacer saber al presidente que la temporada entera estaba en peligro por no fichar a un jugador en el mes de febrero.

Respecto a Pablo Laso, gloria eterna a su labor. El muerto está ahora muy vivo, la sección genera ingresos impensables hasta hace nada y la ilusión por el baloncesto es una fantástica noticia. Y eso es así, en gran parte gracias a él. Las dudas pasan por la gestión del grupo. No es fácil manejar a un grupo de jugadores con un ego superlativo, pero en el momento en el que no tratas a todos por igual el equilibrio salta por los aires. Y hay frases de jugadores hacia el banquillo que seguramente merecían una medicina distinta.

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¿Es el asunto irresoluble? En la pregunta a esa respuesta encontraremos la explicación a decisiones que se habrán de tomar en las próximas semanas. Sería una pena que Laso no continuará al frente del equipo, pero no tengo toda la información, ni en un sentido ni en el otro, para saber si las grietas en el vestuario son como para tirar la pared entera o si simplemente sería suficiente con sanear el muro.

En los aspectos prácticos, solo hay una cosa segura: Nikola Mirotic jugará en los Bulls de Chicago la próxima temporada. Tal y como adelantábamos en este blog, el ala –pívot hispano-montenegrino pretendía quedarse un año más para tratar de ganar la Euroliga con el Real Madrid, pero el último mes ha precipitado los acontecimientos. Mirotic se marcha a la NBA, previo pago de los 2’5 millones de cláusula que rezan en su contrato. El anuncio no se hará oficial inmediatamente, porque hay plazos que cumplir, pero no tiene marcha atrás. La primera tarea, pues, de la dirección deportiva blanca es tan clara como complicada: sustituir a Nikola Mirotic, un jugador que ha sido MVP de la Liga Endesa y de la Copa del Rey, una estrella en ciernes capaz de ser el mejor jugador de la Copa de Málaga con tan solo 6 tiros de campo. Difícil papeleta. En el mercado no hay nada parecido.

El título liguero nos deja a un Barça en una situación aparentemente más tranquila. Las dudas con respecto a Pascual, in crescendo durante la primavera, se han diluido como un azucarillo, no porque el conjunto blaugrana haya ganado la Liga Endesa, sino por cómo se ha ganado. Queda esperar, pues, que aquella entrevista en el diario Marca en la que el técnico de Gavá comentaba que había que tomar decisiones para recuperar a los aficionados perdidos del baloncesto no se quede en una lectura más. Los entrenadores tienen mucho que decir en este sentido. Y Pascual debe saber que aquel Barça aburrido y remolón, capado de talento, no es una opción de futuro. Su equipo ha demostrado que sabe jugar al baloncesto. Ya lo creo que sí.

@fernan_ruiz

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