La Unidad
  • Oden interruptus

    Antes de su inesperado derrumbe tuvieron tiempo los Pacers de cobrarse una víctima, una sola, acaso la más inocente de todas. Hacía un lustro además que Greg Oden no volvía como jugador a Indiana, la tierra que lo vio crecer desde que sus padres emigraran allí cuando el pequeño contaba nueve años.

    Sucedió en la última gran victoria de Indiana en Regular, la que parecía sellar el Este luego de cinco meses ininterrumpidos de trono incontestable. Era la sexta titularidad de Oden, quinta consecutiva y a pantalla nacional, el mejor escenario para que innumerables curiosos que algo habían oído

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  • El hombre que acabó arrodillado

    Unos Pacers, como caso oportuno, son imposibles al mando de Jimmy Dolan. La gestación de un gran equipo NBA suele precisar unos requisitos –equilibrio, draft, tiempo y mercado– a los que el dueño de New York Knicks ha mostrado una fuerte alergia los últimos trece años. En lo más profundo de su psique reside la idea de que las soluciones, antes que colectivas, son unipersonales, obra de un hombre elegido, de un chamán que prenda la chispa que haga arrancar el motor. Un motor el orden de cuyas piezas habrá montado Dolan de forma apresurada, diferente a los estándares y hasta contraria a lógica.

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  • Ha nacido Anthony Davis

    En la progresión de los jugadores condenados a ser grandes, incluso muy grandes, hay siempre una deliciosa etapa inicial de pudor, una fase a salvo de pecado. Entre la arrogancia natural de una estrella y su fase embrionaria hay el mismo camino que entre el niño y el tirano. Por eso la personalidad no ha invadido aún a Anthony Davis. No tiene color ni peso. Es demasiado joven para eso. Y hay un contraste enorme, casi escandaloso, entre lo que es capaz de hacer y su juego en voz baja, como si aún le dominara el recato de no hacer ruido ni causar daño.

    Y sin embargo lo inflige.

    A eso de los

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  • El síndrome de la mano caliente

    Son ya cerca de treinta años que dura una apasionante controversia de salón bajo el título que da nombre al artículo, un fenómeno que desde 1985, fecha de publicación del estudio The Hot Hand in Basketball: On the Misperception of Random Sequences, ha movilizado a unos cuantos investigadores y puesto en cuestión uno de esos estados que parecen cobrar vida tal cual se producen y en cuya existencia creen firmemente los jugadores. No así los estadísticos.

    El fenómeno de la Hot Hand o mano caliente es una tendencia que el baloncesto traduce a través de esas rachas de acierto en el tiro que

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  • Mates, cabeza y guillotina

    Mejor empezar por el principio. Cuando un jugador ha lanzado a canasta queda prohibido tocar el balón en su fase descendente así como hacerlo una vez la bola toque el tablero. Y queda también prohibido que las manos –compañeras o rivales– entren en contacto con el aro, la red o el tablero cuando el balón está en ese último tramo que precede a la posibilidad de canasta. El espíritu de la norma podría resumirse bajo la orden “¡no toquen nada!” cuando el balón se está pensando si entrar o no. Estas restricciones forman parte de un conocido paquete de nueve puntos dentro de lo que el reglamento
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  • Descifrando a Kevin Love

    Encierra también su interés medir a los jugadores por el impacto visual que causan. Preguntarse por qué unos pocos ejercen como una automática atracción en el observador. Y no hay partido con los Timberwolves por medio que Kevin Love no devore la pantalla a dentelladas, que no resulte absoluto protagonista de la velada sin que el signo del desenlace importe, ya sea para detonar una explosión numérica o regresar abatido al banquillo con ese imponente orgullo del espartano herido.

    Solo que de ambas cosas juntas empieza a saber Love demasiado. Incluso más que nadie. De hecho, desde su llegada a

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  • El último hijo del futuro

    A diferencia del baloncesto de equipo, que conserva en el tiempo unos patrones estables, el baloncesto individual, el que define jugadores, tiende a romper con el pasado, a alejar y menguar lo anterior y en algún caso a humillarlo. Por eso no podemos enfrentar a Mikan y Shaq sin caer en el sadismo. Como tampoco ignorar que Paul George simboliza algo muy moderno que amplía las fronteras de la posición más abierta de todas. George se nos ha echado encima en una era que creíamos blindada a James y Durant.

    Su entorno es además ideal.

    Parecían los Pacers venir a replicar el modelo Pistons 2004, o

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    Javonte Douglas

    Es una entrada corta. Pero la promueve la emoción de lo insólito. En el baloncesto hay, como en los demás deportes, terrenos por lo general inalcanzables que rara vez fueron conquistados. Están ahí y dormitan en silencio. Son límites, barreras invisibles, que si alguna vez trascienden quedan entonces poderosamente grabadas en la retina. 

    Y la retina no sabe de registros. Sí de imágenes.

    Una de estas fronteras se expresa en el baloncesto al hipnótico momento en que la cabeza de un jugador alcanza la altura del aro. Un acto que todavía hoy sigue siendo objeto de rarísimo dominio y, por ello, de

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  • A propósito del periodo posterior a la hipnótica The Jinx (1969-1987), que impedía repetir título, la temporada NBA 2014 arranca con un escenario similar al formulado en 1988 (Lakers), 1990 (Pistons), 1992 (Bulls), 1995 (Rockets), 1997 (Bulls), 2001 y 2010 (Lakers). O lo que es lo mismo, por la presencia de un patrón hegemónico en vías de consumar la proeza menos común del palmarés: el Threepeat.

    En un abrir y cerrar de ojos Miami tendrá así la privilegiada posibilidad de unirse a Celtics, Lakers y Bulls como el cuarto equipo en tripitir y el tercero no llamado Celtics o Lakers en alcanzar

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  • Durante toda su carrera, cuando los números no alcanzaban la patológica profundidad de hoy, Wilt Chamberlain hubo de sufrir el desprecio de la crítica, que le contemplaba como un dominador inútil, un ganador de batallas pero no de la guerra. A su retirada en 1973, con sus facultades intactas, Chamberlain esgrimía una defensa pueril y veraz: “Nadie quiere al gigante”.

    No pasaría un lustro antes de que el mismísimo Abdul-Jabbar, que ya contaba un anillo, saborease la ingrata sensación de recibir su quinto MVP a la vez que feroces reproches por despedir la temporada con un 0-4 a manos de los

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La Unidad se adentra en el mundo del baloncesto NBA de la mano de Gonzalo Vázquez, uno de los grandes especialistas del país y narrador del universo americano desde su interior en Nueva York. Autor del blog 'El Punto G' en ACB.COM y 'El Último Cuarto' en la Revista NBA, Gonzalo dedica aquí un espacio donde destacar mil y un puntos de interés en la mejor liga del mundo.

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