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Blog Podio Olímpico: El origen de los aros (Amberes 1920)

Mi cuarto viaje a través del tiempo me llevó a los Juegos de Amberes de 1920 —ya les conté mis peripecias por Estocolmo (1912), París (1900) y Atenas (1896)- y tengo que admitir que hasta entonces nunca había sido testigo de un acontecimiento tan relevante como el nacimiento de uno de los iconos más universales de nuestro tiempo: los anillos olímpicos, que habían sido gestados en 1913 pero que irónicamente vieron la luz bajo el yugo de la Primera Guerra Mundial.

La guerra había dejado la ciudad belga en ruinas, y aquellos Juegos se celebraron entre alambradas de espinos, trincheras, cascotes de edificios y restos de metralla. Amberes era una ciudad fantasmagórica: fría, oscura y sumida en malos recuerdos. Y fue allí, en el peor de los escenarios, donde nació el verdadero espíritu olímpico y el símbolo que lo representaría desde entonces.

CoubertainCinco aros para personificar la universalidad de los Juegos y basados en la idea de que al menos uno de los seis colores que hay en su bandera está en las banderas de todos los países del mundo: una símbolo que se gestó en la cabeza del Barón Pierre de Coubertin y que a la postre ha sido aceptada oficialmente por el COI, entre otras cosas, para paliar otras teorías más místicas y de dudosa credibilidad que han ido surgiendo con los años.

Fueron precisamente los nazis los que crearon la más surrealista de todas. En la línea de las propagandas exotéricas que Joseph Goebbels proyectó para la Alemania nazi, como fueron la búsqueda del Santo Grial, la Atlántida o el Arca de Noe, los germanos investigaron el origen de los Juegos a los pies del mismísimo Oráculo de Apolo en la antigua Grecia. Y al no encontrarlo, se lo inventaron, tallando una piedra con los aros olímpicos en sus cuatro caras y colocándola entre las ruinas del templo de Delfos, donde se celebraban los Juegos Piticos (582 a C). Hoy en día es conocida como 'La Piedra de Carl Diem'.

Existe una tercera teoría muy extendida, según la cual cada anillo y su color presentan a uno de los cinco Continentes , aunque el COI la rechaza taxativamente. Hoy en día coexisten hasta siete hipótesis. La número tres es la más aceptada.

Y una cuarta, menos popular, basada en su relación con el emblema de la Unión Francesa de Sociedades de Deportes Atléticos, que presenta dos anillos entrelazados con los colores de la bandera francesa, y que además se fundamenta en la preponderancia gala dentro del Comité Olímpico en aquellos años.

Los Juegos de Amberes fueron conocidos como 'Los Juegos de la Paz', y aunque deportivamente no tuvieron mucha repercusión, si lo fueron para España, ya que allí brilló con luz propia la figura de un guardameta: Ricardo Zamora, que junto a Samitier, Pichichi o Sabino, entre otros, conquistaron la medalla de plata para su país y pusieron la primera piedra de los éxitos del deporte español.

Álvaro Ferreres

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