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Blog Podio Olímpico: El héroe olvidado (Atenas 1896)

De economía no tengo ni idea: pero dicen que dicen en la tele —yo es que TV no tengo ni ganas tampoco- que los griegos han hecho muy mal las cosas con esto de la crisis. Y será verdad, aunque también lo son sus grandes aportaciones a la humanidad: la píldora del día después, la tragedia, el número áureo o los primeros Juegos Olímpicos Modernos en 1896.

Por eso es desesperante ver como se mangonea y se denigra a la nación-padre de ilustres como Alejandro Magno, Aristóteles, Homero, Pitágoras, Platón y un sinfín de gente que hasta al pollino de turno le tienen que sonar. Y me van a permitir, o no, que hoy les confiese que soy un viajero en el tiempo y que viví los Juegos de Atenas del XIX en primera persona. Mi nombre era Spiridon Louis. Y fui la estrella de aquellos Juegos, pese a que sólo unas semanas antes era un simple aguador en las calles de Atenas.

No sé si lo sabe usted, apreciado lector, pero hay héroes en la vida real. Uno se suele cruzar con ellos por la calle, en la barra de un bar calzándose un pincho de tortilla o en la infinita cola del paro. Es injusto, pero así son las cosas, salvo cuando un golpe de suerte o un guiño del destino cambia tu vida para siempre. Esta es mi historia. La del héroe de los Juegos de Atenas de 1896.

Transcurría una de esas mañanas secas y soleadas a los pies de Partenón, donde se alineaban bajo una luz cegadora un sinfín de tenderetes llenos de comida, regalos y caprichos de todo tipo. Entre estos caminaban perros callejeros y sudorosos atenienses husmeando una ganga que llevarse al zurrón. Y allí estaba yo, cargado como un mulo con dos tinajas de agua a la espalda: haciendo el agosto, a falta de buenos botijos en la ya por entonces decrépita capital helena.

Y la verdad es que de aguador a finales del siglo XIX uno se ganaba bien la vida -sin sistema de agua potable todo hizo de vecino pasaba por caja- hasta que un día transitó por allí el coronel Papadiamantopoulos: un tipo con el que tuve que hacer el servicio militar y unas cuantas guardias, y que decidió apostar por un don nadie para correr la primera maratón de la historia de los Juegos Olímpicos Modernos.

Fuente: Archivo Federal AlemaniaSpiridon Louis ganó contra todo pronóstico a Albin Lermusiaux y Teddy Flack, los Haile Gebrselassie de la época, y al héroe local Kharilaos Vasilakos. De la noche a la mañana un aguador de las calles de Atenas pasó a convertirse en la gran estrella de aquellos Juegos. Por eso, y porque muchos se quedan en el camino por carecer de oportunidades, hágase usted un favor, querido lector.

La próxima vez que se esté tomando una cañita en la barra de zinc de cualquier bar español, mire a su alrededor con atención. Quién sabe, quizá a su lado esté almorzando un tipo aparentemente normal que un día ganará los 100 metros de los Juegos Olímpicos de Madrid. Quizá a su lado haya sentado un tipo corriente que sólo necesita que alguien le dé una oportunidad. Quizá sea usted mismo.

Eso sí, nunca olvide que hasta lo héroes más humildes se desvanecen con el tiempo. Y Spyros Louis no ha sido menos. La copa de plata que ganó en el primer maratón olímpico será vendida por su nieto en una subasta en Londres antes de los Juegos Olímpicos de este año.

Desde la conocida casa de subastas Christies's se asegura que la copa de 15 centímetros ha sido atesorada por la familia durante 116 años y que saldrá a subasta sobre las 150.000 libras, después de haber sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial escondida entre plantas de tomate por temor a los saqueos. La crisis acabó con Grecia, y ahora con el recuerdo del primer gran mito del olimpismo moderno. 'Porca Miseria'.

Álvaro Ferreres

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