Patrick Mouratoglou

Bellas historias de Roland Garros

Cada semana de Roland Garros tiene su particularidad. La primera semana es, históricamente hablando, la mejor de las historias más hermosas del campeonato, la de inesperados jugadores que consiguen salir del anonimato, hacer milagros a veces, excitados por la grandeza del evento o exentos de presión. La seegunda semana nos prevé de los mejores choques entre los líderes del circuito.

Sin embargo, me gustaría volver a la jornada en la que los jugadores hacen vibrar a la grada y que además viven un cuento de hadas, una aventura excepcional. ¿Es el rincón perfecto para que se ponga la primera piedra del camino de una nueva estrella, o sencillamente un recuerdo que los jugadores podrán repetir, sin lograr sentir lo mismo nunca más? ¿Un milagro o un pistoletazo de salida inesperado? ¿Un nacimiento, que tendrá continuidad como resultado de la mejoría lógica, o el retorno a los focos principales?

Paul-Henri MATHIEU fue el jugador que hizo vibrar más al público porque lo que hizo fue sencillamente impensable. Le operaron de la pierna el año pasado, de una fractura de tibia concretamente, y estuvo sin pisar el suelo durante meses. Ganó su primera ronda en cinco sets tras aguantar una pelea titánica a John Isner, incluyendo un 18/16 en el último set, y perdió, de nuevo en 5 sets, ante Marcel Granollers.

Además de su recital físico, el gran partido que jugó un hombre que estuvo fuera de las pistas durante un año entero nos hizo engancharnos. Paul-Henri ha enseñado la mentalidad de un luchador extremo, lejos de la imagen que la masa tenía de él. Triunfó donde había fracasado en el pasado.

¿Es esto un éxito?

Sí y no. Si porque volver de tan lejos, y ser capaz de jugar es un éxito, desde el punto de vista médico, humano y tenístico. No porque Paul es capaz de todo. Es un jugador profundamente involucrado en el tenis, es un bravo y fuerte trabajador. Desde el punto de vista de su tenis, siempre he pensado que tiene un don. La raqueta es una extensión de su mano, tiene el tenis en su corazón, verle jugar tan hasta el extremo no me sorprende en absoluto.

¿Y ahora qué?

Si Paul-Henri ha logrado esto, es en parte también al apoyo de la grada, y a cómo ha gestionado la adrenalina de cara al torneo más importante para él. En los próximos días, debería encontrar otros retos en los que motivarse para olvidar rápidamente lo vivido en Roland Garros y centrarse en el futuro.

¿Son estas victorias un empujón a su carrera?

Si entiende que su triunfo se cimenta en mejorar donde falló, este éxito debería hacerle sentir que es capaz de todo. Dudó mucho de sí mismo en el pasado.

David GOFFIN estuvo increíble en el torneo. El joven belga perdió en las últimas rondas de la clasificación, pero pudo competir en Roland Garros gracias a la baja de un jugador del cuadro final (Monfils). Ganó tres partidos, batiendo a Stepanek, Clément y Kubot, antes de enfrentarse nada menos que a Federer.

¿Presión?

Es interesante ver cómo la presión puede ser una droga inhibidora o maravillosa, dependiendo de su aspecto. Lo primero, porque tener demasiada expectación a su alrededor, con todos esperando demasiado de él, hizo que David no supiera cómo jugar su mejor tenis, emocionalmente secuestrado por el momento. Maravillosa porque, eliminado, le daremos una segunda oportunidad. Así que, considerando todas las siguientes oportunidades como 'segundas oportunidades', realmente podrá soltarse y ofrecer el mejor tenis que le lleve a hacer grandes partidos.

¿Y ahora qué?

Para David, este resultado es genial para su mejora dinámica. Un evento así puede darte un incremento de confianza. Debería haber aprendido mucho especialmente mirando cómo fue el partido. No obstante, es duro volver atrás, desde tanta excitación, y jugar torneos menos importantes donde además se le tendrá como uno de os favoritos. Querrá ganarlo todo y esa es la trampa: debe ser paciente y tratar de limitar sus propias expectativas para mantenerle con la mente en el presente.

Veremos si el progreso a partir de esta excepcional semana será más fuerte que la presión que tendrá durante futuros torneos menores. En este caso, continuará  subiendo rápido en el ranking ATP porque sus cualidades de juego y su madurez ya le hacen un jugador de calidad y además bien dotado.

Una cosa es segura, oiremos hablar de él en el futuro. Ha conseguido, gracias a su rendimiento, entrar en el grupo de jugadores jóvenes y prometedores que nacieron entre 1990 y 1992 en el que también están Raonic, Tomic, Harrison, Dimitrov, Kuznetsov y Krajinovic.

Patrick Mouratoglou / Eurosport

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