Pie a fondo

¿Por qué Hamilton publicó la telemetría de McLaren?

Lewis Hamilton es un piloto único porque a su increíble talento hay que unirle también otro indiscutible valor añadido: una extraordinaria capacidad mediática, para lo bueno y lo malo. Ecclestone debe estar frotándose las manos constantemente con el británico.

Dos temas están revolviendo a torno a Hamilton esta semana. Uno,  por el tuit publicado en Spa con la telemetría de McLaren. El segundo, por un hipotético futuro vinculado a Mercedes. Y quién sabe si  ambos están relacionados, aunque sea de manera indirecta.

Para quienes llevamos cerca de la Fórmula 1 muchos años, la publicación de la telemetría superpuesta de Button y Hamilton  todavía nos tiene anonadados. Días después, uno todavía se plantea qué pudo pasar por la cabeza de Hamilton para semejante acción. Recordemos, por ejemplo, como  en 2007 McLaren fue condenado con una multa de cien millones de dólares por disponer de información confidencial de Ferrari. El equipo italiano llevó a cabo una dura campaña para denunciarlo, y la FIA intervino de manera radical contra McLaren.  Porque la confidencialidad y el secreto están en la naturaleza del trabajo y de los éxitos técnicos de un equipo. Los equipos la defienden, lógicamente, con uñas y dientes.

Pues bien, Hamilton se saltó a la torera tan sagrada regla, pero perjudicando a  su propio equipo. Circulan ya por Internet  análisis sobre la telemetría publicada por el británico, y es sorprendente la cantidad de información que puede extraerse, tanto del estilo de pilotaje de ambos como de las características del MP4/27. A Button debió sentarle como un tiro, pero a los ingenieros de McLaren…

¿Sería posible que Hamilton hiciera pública esa información solo para justificar a todo el mundo que un alerón fue la causa de las diferencias en los entrenamientos a favor de Button? La razón se antoja tan infantil que cuesta aceptar que Hamilton sea tan simple. "Tiene que haber otra distinta, porque no se entiende semejante error…" nos decimos  muchos ¿Os imagináis a un empleado publicando en Twitter la nómina de su jefe y la suya para cuestionar  que aquel gana más solo por su posición,  no por sus méritos profesionales? ¿Dónde iría a parar semejante empleado es cuestión de segundos?

Pero hay más. El tuit fue publicado el domingo por la mañana, es decir, se supone que con la mente más reposada. Si fuera por ingenuidad, el error sería más grave todavía, y pondría en evidencia un grado aún mayor de inconsciencia.  Pero ¿Pudo ser una maniobra deliberadamente concebida con algún fin concreto?

Esta misma semana Eddie Jordan anunciaba las negociaciones del piloto británico con Mercedes y la posibilidad de que el británico ocupe el puesto de Schumacher. Pueden ser filtraciones interesadas, verdaderas o no, pero en este contexto ¿Y si Hamilton hubiera llegado a un acuerdo con Mercedes, y el tuit  fue publicado porque todo le 'importaba ya un pimiento' en el equipo británico? ¿Y si aquella  acción de difícil explicación fuera más allá de un simple  berrinche  y  tuviera un fin de consumo interno que a todos se nos escapa? Solo el tiempo nos dará la respuesta a estas preguntas.

De momento, puede que esta historia sea mucho más sencilla y, como apuntábamos al principio, se deba a una simple rabieta de mal perdedor. Algo que, insistimos, nos cuesta creer por lo que delataría de su figura y personalidad. Porque  si finalmente solo una razón tan infantil detrás del episodio de Spa,  al igual que Hamilton nos sigue sorprendiendo con su  increíble talento, también nos confirma lo mucho que le falta todavía para convertirse en el piloto completo que todos esperamos de él.

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