Pie a fondo

¿Se está muriendo el Campeonato del Mundo de Rallies?

Sebastian Loeb , la gran estrella de los últimos años, acaba de decir adiós. También Ford, el único fabricante  presente en el  campeonato de forma continuada desde 1997, Mini se despide de su relativamente modesto programa,  desaparecía  a principios de año North One, la empresa promotora del campeonato…¿Se está muriendo poco a poco el Mundial de Rallies?

Hay varias razones para explicar por qué una disciplina tan apasionante y hermosa está perdiendo terreno. Nada tan cercano al automovilismo puro, al pilotaje en toda la dimensión de la palabra, a la capacidad de improvisación y al trabajo de equipo, pero algo ha ido fallando en la gestión del WRC estos años. Algunas de las razones, sin culpa de nadie

Si cualquier tiempo pasado fue mejor, los rallies de los años ochenta y primeros noventa en nada se parecen a los actuales. Cuando los periodistas cubríamos, por ejemplo, un Portugal, un Acrópolis o un RAC de Gran Bretaña acabábamos agotados tras varios días de recorrer medio país, allá donde se celebrara. Una prueba cubría una amplísimo territorio, los tramos no se repetían. Había un componente mayor de aventura y épica. Y, en algunas pruebas, auténticas mareas humanas seguían la prueba sobre el terreno.

Pero desde que David Richards y la compañía ISC se hicieron con los derechos televisivos ya hace algunos años, la obsesión por  estructurar su formato en función de una más fácil cobertura televisiva se transformó la estructura de cada rallie. Se hicieron más compactos, con tramos más repetidos, más "empaquetados", y se acabaron los tramos nocturnos. Esa épica se perdió paulatinamente, y los años lo han confirmado.

Cierto es que había que racionalizar los enormes costos que suponía toda la logística y la infraestructura necesaria para preparar y participar en un rallie. Pero tampoco se puede decir que los fabricantes oficiales, salvo algunas excepciones, hayan acudido en masa al campeonato desde que se articularan semejante cambios. Entre otros temas, porque también se fue la mano con la sofisticación y costos de los coches, aunque algo se intentara hacer al respecto.

Por otro lado, hemos tenido el privilegio de vivir una época única, la de Sebastian Loeb. Su dimensión ha sido de tal calibre, que ha laminado a todos los jóvenes que surgieron por detrás de él, matando gran parte del interés y la emoción desde 2004. Pero, desgraciadamente, y de ello nadie tiene la culpa, Loeb, como Schumacher, también se encontraron sin rivales de envergadura. Cuando uno recuerda que en un rallie del Mundial coincidían  Sainz, Kankkunen, Auriol, McRae, Burns, Makinen y Gronholm, nos damos cuenta cuánto hemos perdido al respecto.

Por no hablar de la política relacionada con los medios de comunicación y su difusión en todo tipo de soportes. Cuando North One se hizo con los derechos del campeonato, se nos prometió todo tipo de tecnologías novedosas y revolucionarias. Hasta íbamos a poder competir desde casa en los mismos tramos del campeonato. Ya sabemos lo que ocurrió a principios de año, y cómo los organizadores —y la FIA- han tenido que correr a cargo con la cobertura mediática.

Ciertamente, el WRC ha ido para atrás, como los cangrejos. Pero al igual que hay causas de este retroceso, también hay motivos para la esperanza.

Sí, se van Ford y Mini. Dicen que Citröen a final de 2013. La crisis no perdona. Pero también llega Volkswagen y todo el potencial publicitario que aportará para la mejor difusión de los rallies. Se rumorea que la estructura de M-Sport, con los mismos Ford Fiesta,  seguirá en el campeonato. Hyundai también prepara su desembarco. Quizás, otros fabricantes se planteen participar en el WRC a poco que la situación económica mejore.

La marcha de Loeb también va a dejar vía libre a una joven generación de pilotos de enorme potencial, algunos de los cuales están entrando en una madurez — Hirvonen y Solberg ya tienen "guerra" encima- que puede dar grandes resultados en los próximos años.  Es el caso de Sordo y Latvala, por ejemplo, del enorme potencial de Ogier, de las expectativas que están creando Otsberg, Neuville, Novikov, Mikkelsen, Hanninen…En el IRC ( a partir del próximo año Campeonato de Europa), se están formando algunos jóvenes — como el estonio Kruuda, o el irlandés Breen por ejemplo- de los que oiremos hablar en el futuro. Parece que en camino hay talento.

La llegada de Red Bull Media House podría dar un vuelco al aspecto mediático. Solo hace falta recordar el espíritu de acción que impulsa a la casa matriz para anticipar un nuevo panorama al respecto. El increíble proyecto Stratos de Felix Baumgatner es el exponente de que en Red Bull siempre rompen moldes y, con su formidable potencial económico,  ojal ocurra otro tanto con la cobertura del Mundial. Barremos para casa, pero la llevada a cabo por Eurosport en el Montecarlo ha demostrado hasta qué punto pueden dar juego televisivamente los rallies.

Por último, en esta última década,  daba la impresión de que para la FIA el Mundial dera una patata caliente que no sabía por donde coger, sin una visión clara para la disciplina. Ojala cambie la gestión desde el estamento internacional bajo Jean Todt, buen amante y conocedor de los rallies. De hecho, ya se han escuchado intenciones por su parte de modificar el formato de las pruebas del Mundial para recuperar, en alguna medida, el carácter del pasado

Así que ¿Se está muriendo el  WRC? Ni mucho menos. Si acaso, quizás esté atravesando una etapa de transición hacia otros tiempos, esperemos que mejores. Porque quien haya tenido la fortuna de seguir cualquiera de sus tramos con un grupo de amigos sabe que el Mundial de Rallies no puede morir nunca.

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