Rafael Benitez

Esta vez sí

Esta vez no, esta vez no se le escapó la final de la UEFA Champions League, y el consiguiente preciado trofeo, al Chelsea en la tanda de penaltis como en algún precedente de ingrato recuerdo. Tuvo que esperar hasta el último lanzamiento en la suerte suprema de la ronda final de lanzamientos desde los once metros, de acuerdo, pero la definitiva pena máxima convertida por Didier Drogba supuso el triunfo de los de Román Abramóvich en su ansiada Liga de Campeones y su clasificación para esta competición la próxima temporada. Casi nada.

Han sido muchos años de intentos consecutivos, de casi tocarlo con la punta de los dedos, como pasó en Moscú, pero, por fin, el Chelsea tiene el trofeo que más deseaba. Y precisamente por lo caprichoso que es el fútbol puede que haya sido cuando menos se esperaba y quizás en las condiciones más difíciles posibles. Desde aquel marcador adverso que había que remontar contra el Nápoles y hasta la eliminatoria con el FC Barcelona, todo parecía que estaba en contra. Por si no eran pocas las dificultades ya de por sí, había que jugar además la final en el campo del Bayern de Múnich, su rival en el partido definitivo y equipo local por tanto que tendría a toda su afición detrás y en un escenario que conocía a la perfección. Pero el fútbol, esa es su grandeza, por eso nos tiene ganados para la causa, tiene estas cosas. Roberto Di Matteo, que se hizo cargo del equipo tras el cese de Andrés Villas-Boas, ha conseguido lo que ningún otro manager del Chelsea había logrado hasta ahora, la victoria en una Final de la UEFA Champions League. Mi más cordial y sincera enhorabuena. Para él y para jugadores, directivos y afición, para la gran familia del club londinense. Al mismo tiempo, y con la misma urgencia, mi respeto, mi solidaridad y mi ánimo para otra gran familia, jugadores, técnicos, directivos y aficionados, de otro grande de Europa, el Bayern de Múnich. Como a lo largo de mi carrera como entrenador he ganado y he perdido una final de Champions sé cómo se sienten unos y otros y no me cuesta demasiado recordar y meterme en su piel.

Dicho esto, no sé si se hablará mucho del encuentro, de la final en sí misma y si es momento siquiera de hacerlo. Creo que sí porque nuestro compromiso con los lectores de esta página web es hacerlo y a ello nos ponemos con rapidez.

Bayern Múnich, 1 (3)-Chelsea, 1 (4)

De entrada, el Chelsea de Di Matteo salió con un dibujo de 1-4-2-3-1 y el joven Ryan Bertrand en el mediocampo por la izquierda. Es cierto que el equipo se replegaba, pero quizás no tan atrás ni tan juntos como contra el FC Barcelona. Aunque, eso sí, parecía que la idea era la misma o, como mínimo, muy parecida: repliegue y contraataque. Tal vez era a lo que se veía obligado tras el arranque del Bayern, que salió empujando desde el principio. Les costaba manejar el balón, lo perdían con rapidez y tenían poca salida a la contra. Su primer tiro a puerta no llegó hasta cumplido el minuto 36 de partido.

Por su parte, el Bayern también abrió el fuego plantándose con un 1-4-2-3-1. Dominaba el juego, tenía la posesión del balón, llegando a 64%, forzaba saques de esquina, llegó a tirar hasta 20, y remataba a puerta, 26 tiros en total. Pero, como añadido, recuperaba el balón relativamente rápido.

En cuanto a los movimientos de los jugadores en el campo, Ryan Bertrand ayudaba a Ashley Cole a la hora de defender a Arjen Robben y además estaba atento a las subidas de Philipp Lahm, que no se prodigó demasiado durante la primera parte del choque. Por lo demás, el Chelsea se defendía con orden y trataba siempre de salir a la contra, la mayoría de las veces sin mucho éxito, o simplemente buscaba con algún balón largo a Drogba, también con poca efectividad en esa suerte.

Los medios centros del Chelsea, Frank Lampard y John Obi Mikel, estaban muy atentos a los jugadores entre líneas. En teoría estaba previsto que por allí se movería Thomas Müller, pero tanto Robben como Frank Ribery intercambiaban posiciones con él y eso le quitaba referencias a los medios y defensas del cuadro londinense.

En el conjunto teutón, Bastian Schweinsteiger se retrasaba con frecuencia para recibir y para manejar el balón, aunque es cierto que Toni Kroos también le acompañaba a la hora de organizar el juego del bloque muniqués. Movían el balón con paciencia y buen criterio y llegaban cerca del área rival con cierta facilidad. Cuando el Chelsea salía hacia arriba un poco más y perdía el balón, sus contraataques con toda la intención del mundo no se hacían esperar.

En defensa, sólo un error de movimiento de Anatoliy Tymoshchuk en el minuto 36. El ucranio salió a apretar entre líneas demasiado lejos y dejo a Didier Drogba sólo, controlando y para nada más que encarar a Manuel Neuer. Pero finalmente pierde el balón cuando llega la ayuda de Philipp Lahm, que cerró muy bien.

La movilidad y el intercambio de posiciones de los tres jugadores de segunda línea ofensiva era la clave para encontrar el desequilibrio arriba y cuando se encontraban Ribery y Robben, que con frecuencia se situaban en la misma banda, era cuando realmente pasaba apuros el Chelsea.

Del cuadro londinense sólo destacar un tiro de Salomón Kalou, en una buena jugada de Lampard con pase a Drogba, que dejó para que Neuer parase el disparo del jugador africano.

Como resumen de la primera parte podríamos decir que el Bayern tuvo mejor manejo del balón y más llegada, aunque eran muy precisos en los metros finales, cerca del área, pero les faltaba esa misma precisión tanto en el tiro como en el remate final.

El segundo tiempo

Se inicia la segunda parte con dos salidas a la contra del Bayern que llevan cierto peligro pero que, sobre todo, nos muestran las intenciones del Chelsea, que ha salido tras el descanso dispuesto a tener más el balón e irse hacia arriba.

Hay más alternativas en el juego y más espacios en medio campo, el balón circula más en ambas direcciones y la defensa del Chelsea tiene que trabajar menos protegida, con 'sólo' los dos medios centros por delante en muchas ocasiones.

Se le anula un gol a Ribery en el minuto 53 por fuera de juego. El árbitro interpreta que el tiro de Robben es desviado por un defensor, lo que no habilita a Ribery que, desde posición de fuera de juego, consigue el tanto que, como queda dicho, es invalidado.

Poco a poco, vuelve a controlar el partido el Bayern, que resulta más peligroso cuando recupera el balón cerca del área rival. Sus lanzamientos de esquina siguen siendo muy poco eficaces, intenta algunos en corto para variar su estrategia, pero también sin éxito. Vemos alguna ocasión de Ribery que desbarata Cech, un tiro con peligro de Kroos y una ocasión de Drogba al rematar con dificultad un balón que dejó demasiado corto Neuer.

Y luego empiezan las sustituciones. Entra Maloudá por Bertrand, que había hecho un gran esfuerzo para intentar controlar el ataque muniqués, que contabiliza en el minuto 82, 23 tiros a puerta por 5 del Chelsea y 16 corners a favor por ninguno de los londinenses.

En ese mismo minuto, se encuentran Robben, Ribery y Kroos en la banda izquierda y el centro de este último lo remata Müller en el segundo palo haciendo el gol que parecía definitivo dado el escaso tiempo que quedaba para el epílogo. Pero una final siempre es una final…

Di Matteo da entrada a Fernando Torres por Kalou y el jugador español se sitúa en la banda derecha, aportando desde su entrada mucha velocidad y una gran intensidad en todas sus acciones que dan sensación de contagio en su equipo.

Heynckes sustituye al goleador Müller por Van Buyten, que se recuperaba justo para la final después de su lesión en el mes de enero. Quiere mejorar el juego aéreo de cara a los minutos finales del partido pero, otra vez las cosas del fútbol, en el único córner del Chelsea, en el minuto 88, Drogba, ayudado por el bloqueo no intencionado que realizó Lampard sobre Boateng, que marcaba hombre a hombre al costamarfileño, hace el gol que lleva a los dos equipos a la prórroga.

La prórroga

Así las cosas, y tras un mínimo descanso para apenas reponer líquidos, empiezan los últimos 30 minutos de la final con una peligrosa salida de Fernando Torres a la contra. A continuación, la jugada clave del partido, o al menos a mí me lo parece, el penalti de Drogba a Ribery que, además, se retira lesionado.

La pena máxima la ejecuta mal Robben y Cech bloca con apuros el balón, lo que le da fuerzas a su equipo para seguir buscando un resultado positivo.

Por parte del Bayern, Ivica Olic, que entró en sustitución de Ribery, tiene una gran ocasión cuando pasa dentro del área pequeña a Van Buyten que no llega al remate.

Desde aquí hasta el final, sigue apretando el Bayern y el Chelsea se defiende con agresividad hasta llegar a los penaltis tras no moverse el empate y permanecer las tablas en el marcador del 'Allianz Arena' de Múnich.

La suerte suprema

Y llegamos a los lanzamientos desde el punto de penalti para dirimir quién sería el vencedor. Para darle más emoción a la final, se pone por delante el Bayern e incluso Manuel Neuer, su portero tira una de las penas máximas y convierte el tercer penalti. Pero el desenlace final lo conocemos todos, Drogba transforma en gol el último penalti y el Chelsea gana la Champions League en su segunda final. De vuelta al inicio, enhorabuena al equipo 'blue' por este sonoro y deseado triunfo y nuestra solidaridad y nuestro abrazo para el Bayern en estas horas tan duras. Europa ya tiene un nuevo campeón.

Texto extraído de www.rafabenitez.com

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