Rafael Benitez

Barcelona y Bayern, en semifinales

Se cumplieron los pronósticos en la primera jornada de los encuentros de vuelta de cuartos de final de la Europa Champions League. Aunque con apuestas distintas, no es lo mismo enfrentarse al cuadro francés que al italiano, no defraudaron el Bayern de Múnich ante el Olympique de Marsella y el FC Barcelona contra el AC Milán. Ambos aguardan ya rival para su cruce de semifinales, por lo que tendrán que estar muy pendientes de la sesión de hoy miércoles ya que el ganador del Real Madrid-Apoel, parece claro que será el cuadro madridista, va a ser el que le dispute el pase al bloque muniqués y el que resulte ganador del cruce Chelsea-Benfica, también parece evidente que son los londinenses los que más papeletas tienen, se medirá a los barcelonistas. Con todo, lo que podemos valorar ahora es lo sucedido en la intensa, otra más, noche de ayer. Lo hacemos y, si quieren, entramos en debate. Vamos a ello.

Bayern Múnich, 2-Olympique Marsella, 0.

Imagen creada con 'Globall Coach'

Lo primero que hay que decir es que el equipo alemán fue muy superior al conjunto francés y que, a las primeras de cambio y con el primer dígito en el marcador, prácticamente se quedó sin rival. El doble 2-0 de la ida y la vuelta terminó por representar un contratiempo más leve de lo esperado, o no, y una eliminatoria bastante cómoda para el bloque bávaro.

De entrada y en relación al partido de anoche, las dos escuadras salen con sendos 1-4-2-3-1 como primer dibujo al que culpar de su disposición en el terreno de juego. Eso sí y como es norma, con algunas salvedades que terminan siendo diferencias sustanciales. Por ejemplo, el Olympique de Marsella plantando hasta cuatro hombres muy ofensivos en su doble línea de ataque para intentar remontar ese 2-0 en contra de la ida. Pero ni por esas. Enfrente, el Bayern de Múnich tuvo que acomodarse para ser fiel al aludido esquema sabiendo que inicialmente Robben y Mario Gomez iban a estar en el banquillo.

A pesar de todo, la primera gran ocasión del duelo (m. 11) la protagonizó el bando francés. Fue una gran jugada de Cheyrou, que termina pasando a su izquierda, y el remate de Morel lo detiene el meta Neuer con los pies. Pues lo que es el fútbol, un minuto después, sólo un minuto después, llegó el primer gol del partido y lo marcó el Bayern. Ribery controla cerca del área, empieza a driblar y atrae a todos los defensas hacia él, dejando sólo a Olic, que marca a placer a pase del galo. Ahí justo comenzó el recital teutón y prácticamente se acabaron las opciones reales marsellesas de hacer sangre en este compromiso. Si acaso, quedaba otro chispazo. Y es que, a los diecisiete minutos vimos una gran parada de Neuer, a tiro de Mbia, que sirvió para confirmar las cualidades y el potencial del joven portero que acaba de llegar esta temporada procedente del Schalke'04.

El choque se convirtió en un pulso un tanto abierto, con llegadas de los dos equipos a ambas porterías aunque sin demasiada mordiente. A los veintiséis minutos, dos tiros consecutivos del Bayern, primero con opción para Kroos y una excelente volea de Tymoshchuk y un minuto más tarde ocasión para Olic, aunque con idéntico y estéril resultado de cara al marcador. El encuentro no tenía mucha intensidad defensiva lo que iba a beneficio del espectador por sus idas y venidas.

Al filo de la media hora de partido, llegaron un par de ocasiones más, igualmente con signo local. Primero (m. 29) en un remate con toda la intención del mundo que despeja, de forma poco ortodoxa pero efectiva, el meta Mandanda. Luego (m. 32), con un tiro al palo de Toni Kroos desde fuera. Y a la tercera, como mandan los cánones, la vencida y el segundo gol. Fue en el minuto 36 y en un contragolpe bien llevado por Ribery. Excelente la carrera de Alaba y su pase medido al área pequeña lo proyecta a la red el propio Olic. Segundo y definitivo gol del duelo y también el segundo de su cuenta particular. El partido estaba sentenciado, la eliminatoria, también. Sobre todo porque el Olympique hacía minutos que ni siquiera daba señales de vida.

La primera parte finalizó con un par de apuntes a valorar. Primero la entrada de Rafinha por Muller, que se tocaba la parte posterior del muslo izquierdo cuando se disponía a salir del terreno de juego (m. 38). Después, con una jugada de Ribery en el área buscando el tercero. Fue demasiado fácil y también inocuo de cara al resultado (m. 43).

Y entramos en el segundo periodo. Y un apunte táctico para comenzar, aunque no tuvo ninguna trascendencia de cara al resultado final. Amalfitano, que se coloca como mediocentro, entra por Morel y Azpilicueta se coloca como lateral izquierdo, pasando Fanni al diestro y Mbia como central. Una recomposición intentando entrar en el partido y en la eliminatoria por ende. Misión prácticamente imposible. Todo lo contrario, las ocasiones seguían llevando el sello bávaro, como la ocasión de Ribery en el minuto 52, donde se evidenció la falta de intensidad defensiva de los jugadores del cuadro francés, y, además, el cambio de planes alemán deparaba incluso mayor peligro para los visitantes. Y es que el Bayern esperaba replegado para salir a la contra en cuanto pudiese.

Luego tendríamos que apuntar otro tiro fuera de Kroos (m. 61), la salida de Remy y la entrada en su lugar de Kabouré, que pasa a ocupar la posición que tenía Amalfitano como mediocentro y éste último queda desplazado a la derecha (m. 63), y la tarjeta a Alaba. Como decía antes, nada que influye de forma decisiva en el desarrollo del juego.

Volvió a dar señales de vida el Olympique con un remate de cabeza de Brandao cuando estaba completamente solo (m. 65). Volvieron a ser fuegos de artificio. El encuentro, más allá de los cambios que restaban (Pranjic por Kross en el minuto 66, Mario Gómez por Olic en el 72 y Gignac por Brandao en el mismo minuto) y alguna protesta estaba finiquitado y no había marcha atrás. La protesta fue de Ribery por un fuera de juego en un auto pase que llamó la atención por ser eso, porque resultó ser un pase a sí mismo, pero la realidad es que Olic, que estaba en posición ilegal en principio no quiso intervenir, pero luego hizo intención de ir a por el balón y con les perspectiva del linier, intentaba aprovechar su posición de fuera de juego, por eso lo pitó el árbitro y acertó.

En definitiva, un partido cómodo para el Bayern, sobre todo a raíz del primer gol y porque el Marsella entendió que era misión imposible a partir de entonces y a pesar de las buenas intenciones del principio. Y es que, poco a poco, su falta de convicción se reflejó en su juego. El titular podría ser que el justo vencedor fue el Bayern, que siempre se mostró muy superior en todo al Marsella.

Barcelona, 3-Milán, 1.

Imagen creada con 'Globall Coach'

También el Barça terminó siendo superior a su rival para acabar certificando su pase a semifinales. Pero fue en un compromiso con más dificultades de las que tuvo el BM ante el OM. Acertó Pep Guardiola, que anunció en la previa que su rival marcaría y a fe que lo hizo para igualar el partido y poner a su favor la eliminatoria por el valor doble de los goles en campo contrario. A partir de ahí, del 1-1, el conjunto blaugrana tuvo que trabajar para solventar el problema que tenía ante sí.
Pero vamos por partes. Vamos a analizar primero cómo se presentó el Milán sobre el campo. Lo hizo con su habitual sistema 1-4-3-1-2, con los tres centrocampistas en zona ancha (Ambrosini, Nocerino y Seedorf) defendiendo muy juntos y cerca de la primera línea defensiva y de su propia área. Con Boateng por delante, para tratar de entorpecer el desarrollo del juego en la zona por la que se movía Busquets, y dejando el ataque para Ibrahimovic y Robinho.

Empiezo hablando del sistema del Milán porque el Barça salía alguna variación en su esquema habitual, sus movimientos así lo reflejaban y ello condicionaba el dibujo. Alves, como vemos en la imagen, no sale junto a Mascherano en la línea defensiva porque en realidad se pasó toda la primera parte como extremo, replegando para ayudar en defensa sólo en alguna ocasión. Entre él por la derecha y Cuenca por la izquierda le daban mucha amplitud al campo para intentar crear los espacios por el centro que debían aprovechar especialmente Messi, Iniesta y Fabregas.

Guardiola ha intentado en varias ocasiones jugar con tres atrás, desde la llegada de Fabregas al equipo y con no muy buenos resultados siempre. Pero lo cierto es que Cesc es un jugador importante para su esquema, porque hace goles llegando desde atrás y eso descarga un poco de responsabilidad a Messi en esa tarea goleadora. Por su parte, el argentino tiene libertad para moverse en ataque y por ello resulta más difícil tenerlo controlado por parte de los centrales o defensas rivales.

De cualquier manera, y como viene siendo habitual, lo importante del juego del Barcelona son más los jugadores y el propio estilo de juego que el sistema en sí, por lo que vamos a comentar más las acciones del mismo.

La circulación del balón y la presión al perder el cuero son las características de este Barcelona que suele tener porcentajes de posesión muy altos, lo que para el Milán, acostumbrado en Italia a tener el balón, volvió a ser un verdadero problema. Por eso, vimos siete y hasta ocho jugadores del conjunto lombardo en la frontal del área, defendiendo muy juntos para cerrar los espacios en el medio, por donde suelen hacer paredes milimétricas los futbolistas de Pep.

Los cambios de orientación hacia Cuenca y Dani Alves eran constantes y necesarios para abrir la defensa y aprovechar la superioridad numérica en el medio que creaban Messi y Fábregas en esa zona fundamental para el juego de cualquier equipo.
Para los que no se fijan en las acciones a balón parado, vimos como los movimientos y bloqueos del Barça propiciaron un penalti y alguna que otra situación de peligro para los italianos. Ese es el problema del marcaje al hombre en los saques de esquina, se hacen más penaltis y es fácil bloquear a un defensor y dejar al delantero completamente solo. Aunque es una obviedad, no está de más volver a recordar que todos los tipos de marcajes tienen sus problemas.

Por otra parte, yo no perderé el tiempo en si fueron o no penaltis, porque, en cualquier caso, en el partido de ida también hubo alguno, y más de uno, no pitado y no se habló mucho de ello.

En cuanto al Milán, buscaban el desequilibrio con la movilidad de sus dos delanteros y tratando de aprovechar las llegadas de los hombres de segunda línea, como vimos en el gol de Nocerino que sacó partido a ese espacio por fuera de la posición de Puyol. Por lo demás, acumulación de hombres en defensa y salida al contraataque siempre que podían.

Inicia el Barça el segundo tiempo con Alves más atrás, como vimos en la primera jugada en la que hace la cobertura a Mascherano y disputa con Ibrahimovic un pase diagonal a la espalda de la defensa. Los italianos mientras salen decididos a apretar un poco más y a tratar de tener el balón, pero el Barcelona recupera relativamente pronto el esférico y sus futbolistas encuentran más espacios en ataque.

En el minuto 53, tras un córner lanzado por el Milán, Messi se planta al borde del área con Nesta fuera de posición y Nocerino siguiendo a Fábregas hasta dentro del área. Su tiro es desviado por Mexes y cae a los pies de Iniesta que hace el tercer gol con esa enorme calidad a la que nos tiene acostumbrados.

Esto confirma lo difícil que es jugar contra el Barça y me permite recordar 'la teoría de la manta corta'. Con una manta corta, si te cubres los pies, coges frío por la parte de arriba; si te cubres por arriba, se te enfrían los pies. Es decir, si atacas al Barcelona, te descubres en defensa y si sólo defiendes, no les creas ningún peligro.

Pero sigamos desmenuzando el partido. Cuenca sigue jugando en la derecha desde el inicio de la segunda parte y Dani Alves sube, pero menos, para echar una mano en defensa.

En el minuto 60, entra Aquilani por Seedorf para darle más dinamismo al juego del Milán y en el 62 se marcha Xavi, ocupando su puesto Thiago. Y es que a estas alturas de la temporada repartir minutos es importante si mantienes la calidad en el campo como en este caso con el hijo de Mazinho.

En el minuto 65, Mascherano ve la tarjeta amarilla tras una entrada recordando sus tiempos en la Premier y con ello demuestra que no se relaja nunca, jamás, ni con un marcador favorable como el que tenían.

En el 68, Fábregas, más retrasado en el segundo tiempo tras la salida de Thiago, pasa a Messi que deja al hispano-brasileño sólo delante del portero. Su tiro cruzado sale fuera por poco.

Los números reflejaban la realidad, en el minuto 70 el Barcelona había tirado 19 veces a puerta por sólo 3 disparos del Milán. En un último intento por cambiar el sino del partido, entra Pato por Boateng.

La lesión de Piqué unos minutos más tarde hace que Guardiola cambie su línea defensiva, pasando Puyol a la posición de central y Adriano de lateral y enseguida entra Keita por Fábregas, para darle más frescura e intensidad defensiva al equipo en la fase final del partido.

Luego sale Maxi López por Pato, lo que nos hace pensar en una nueva lesión muscular del brasileño, para situarse también en ataque.

Los últimos minutos nos aportan una ocasión de Messi, que saca Abiatti con apuros, un tiro fuera de Adriano, que se plantó sólo, aunque escorado, ante el portero, y una salida apurada de Valdés, además de alguna que otra tarjeta para los jugadores del Milán debido a la frustración por el resultado.

Los azulgrana se dedicaron a controlar el partido basándose en la posesión y a pensar en la semifinal, que por cierto será la quinta consecutiva para el equipo azulgrana, sin ningún género de dudas, todo un récord al alcance de muy pocos.

Post extraído de www.rafabenitez.com

Últimos posts

Blogs destacados