Renglones Torcidos

El Arcángel Casillas

Creo que Iker Casillas es un tipo con suerte, un deportista tocado por la varita mágica de los elegidos. El capitán del Real Madrid y de la selección española es además, por su personalidad y su positivismo, un tipo que tiene la virtud de atraer la buena suerte. Sumando la cantidad de gafes que hay en el mundo del fútbol no es malo tener a un Casillas cerca. Los últimos viajes protagonizados por el capitán le han convertido en una especie de arcángel protector. Parece que cuando la fe decae y el grupo se comporta de forma atribulada y aumenta la situación de intranquilidad, es necesario un protector. El primero fue aquel viaje a Barcelona, con rueda de prensa incluida, para acompañar a su equipo habitual en la eliminatoria de semifinales de la Copa con el resultado conocido, el pase a la final. Más tarde recorrió el trayecto a Manchester para extender su manto de protección en la vuelta de los octavos de la Champions. Ahora le llega la tercera travesía con su equipo ocasional, la selección española, viaje a Paris para repetir el milagro de una victoria necesaria, aunque siempre nos quedaría la repesca.

La principal diferencia entre los arcángeles y los ángeles es que los primeros, cuentan que en algún momento han tomado la forma humana para poder llevar acabo sus misiones, en cambio los ángeles parece que solo tienen forma celestial y nunca han estado entre nosotros. A nivel jerárquico los arcángeles son superiores a los ángeles. Todos hemos oído hablar de Gabriel, Miguel, Rafael y Uriel (la terminación “el” los identifica como enviados de Dios), aunque la Biblia solo reconoce a los tres primeros. Espero que nadie se tome a mal esta licencia literaria que me permito y sospeche que me tomo el tema a la ligera, no sería descabellado pensar que cualquiera de los cuatro mencionados haya tomado prestada la forma humana de Iker para solventar una cosa tan terrenal como es la construcción de la victoria deportiva. Barcelona, Manchester y ahora Paris podrían ser lugares predestinados para que el bendecido Casillas cumpliera con su “misión celestial”. Ya sabemos que la fe mueve montañas.
La presencia de Iker junto a sus compañeros, sin haber sido seleccionado por Del Bosque, dice mucho del portero y de la importancia de su figura dentro del grupo que forma La Roja. Ya dijo el seleccionador despejando dudas que “Aunque no juegue en su club le llevaré a la Copa Confederaciones. Nos ha dado mucho y le tenemos en gran estima”. Interesante visión del futuro cercano que confirma alguna de las teorías que se manejan sobre la titularidad en la portería blanca. “Más sabe el viejo por viejo, que por diablo” como dice el refrán, ajustado a las necesidades del argumento. A los que combaten juntos no se les abandona en los momentos difíciles, una gran lección de grupo que ofrece el comandante en jefe.

El respeto y la admiración que profesa Vicente por el guardameta se corresponde con los valores que tanto ha defendido el técnico sobre la importancia de sumar y no restar para construir un equipo. El mejor entrenador del mundo, la elección fue abrumadora, sabe que el viaje de Casillas a París no es un viaje a ninguna parte. Es hora de contar con un talismán, con un tipo que atrae la buena suerte y que sin necesidad de ponerse debajo de los tres palos puede otorgar al grupo la confianza que necesita. Un capitán que sabe estar en el puente de mando cuando la tempestad hace que el buque pierda estabilidad por el fuerte oleaje. Ya sabemos que aquí en España, somos creyentes, católicos, cristianos, pesimistas y amantes de las posturas extremas. Fuimos Campeones del Mundo jugando al tiqui-taca, ese estilo de juego que se caracteriza por la posesión, el uso de pases cortos y precisos en las transiciones. Ahora queremos cambiar la forma de jugar porque preferimos el juego directo. Demos gracias al verdadero ser superior, no al de Butragueño, por enviarnos al Arcángel Casillas en este momento de ateísmo futbolístico con nuestra selección.

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