Renglones Torcidos

La batalla del fútbol

Si uno repasa los horarios de las primeras dos jornadas del campeonato de Liga podrá adivinar que el acuerdo entre Canal+ y Mediapro tardará en llegar. Como todos los enfrentamientos radicales llegará un día, es posible que antes de noviembre, en el que ambas empresas lleguen a un acuerdo y la llamada "guerra del futbol" se convierta en un armisticio empresarial que no solo afecte al fútbol, también a otros negocios.

La discusión no se centra en si los equipos han firmado o duplicado los contratos, tampoco si van a jugar a las once de la noche, los domingos o los lunes, ni tan siquiera en saber quién produce los partidos y pone los medios técnicos y humanos. Estamos ante una disputa que afecta a la supervivencia de dos empresas. Se han invertido cientos de millones de euros, desde que empezó esta lucha son miles, en un negocio que da menos rentabilidad de la que creen los clubes que mantienen insaciables su capacidad recaudadora. El fútbol sigue siendo el negocio que permite conservar una plataforma de pago en los distintos soportes en los que puede emitir.

El fútbol es el único contenido visual por el que el abonado está dispuesto a pagar, más en concreto los partidos del Real Madrid y del FC Barcelona. Esa fue la respuesta que di hace cuatro años cuando me encargaron diseñar un canal de pago Premium en la TDT, la génesis de GOLT. Gestionar los derechos no es solo vender el producto, hay que actuar con inteligencia, saber negociar, escuchar los caprichos de los presidentes, contentar y apaciguar a los que se creen más de lo que son y sobre todo abrir todas las ventanas posibles para rentabilizar la inversión. Los clubes de fútbol no son empresas, ni actúan como tales, se comportan como niños consentidos, caprichosos, que solo saben pedir y aprovecharse de que mamá y papá no se han puesto de acuerdo en su educación. Intenta, desde un egoísmo irracional, aprovecharse de la situación del mercado para engañar a uno y sacarle los hígados al otro. Su postura la define muy bien el refranero español en la frase "Pan para hoy y hambre para mañana".

No se puede mantener este ritmo que los clubes han impuesto en la renovación de sus contratos. Ahora ellos parecen los triunfadores y las empresas que se pelean por sus derechos los perdedores, pero puede llegar el momento que ambos pacten un: "hasta aquí hemos llegado" y entonces el tenderete en este mercadillo callejero se vendrá abajo. El lector inteligente puede preguntarse si con este enfrentamiento, que llevamos arrastrando desde hace casi más de seis años, se están suicidando Canal+ y Mediapro. Es difícil contestar a esa pregunta porque ambas empresas han demostrado, al menos hasta ahora, tener músculo financiero y apoyo bancario para soportar la disputa. Se han cruzado demandas, querellas criminales, medidas cautelares, concursos de acreedores, inyecciones económicas de fondos de inversión, han tenido que pasar por los juzgados en varias ocasiones y son capaces de sentarse a negociar porque ambas saben que les va la vida en el acuerdo. Son muy diferentes como estructura, una piramidal y la otra ejecutiva, pero la mayor diferencia entre ellas es que no tienen los mismos cromos que intercambiar.

El poder mediático de Prisa, con todos los medios disparando a Mediapro y su actitud en las mesas de negociación, pese a lo que ellos creen, no ha sido un arma que decantara la balanza hacia su lado. La empresa catalán ha sabido actuar con inteligencia y esquivar los golpes, le han alcanzado algunos misiles pero han podido conservar sus dos acorazados intactos: Real Madrid y FC Barcelona. No ha sido fácil y las concesiones también han tenido coste humano y empresarial. Esa es la fuerza que les protege y que hace que esos dos cromos sean tan valiosos. Llegados a este punto me temo que quedan algunas semanas de negociación y que cada uno estirara la cuerda mientras tenga manos y dinero para soportar la tensión.

Pensar, como he leído en el Diario As (uno de los portavoces del grupo Prisa), que Mediapro se va a rendir en la lucha entregando sus derechos para que el fútbol lo emita Canal+ Liga a cambio de explotar los derechos internacionales (el 30% del paquete) y la producción de los partidos (el 1,4%) me parece irreal, un arma de presión social y una noticia interesada. Así que estas próximas semanas "cada oveja con su pareja" y luego ya las juntaremos en el mismo corral.

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