Renglones Torcidos

El bronce se gana, la plata se pierde

Se puede criticar el acierto, pero jamás la actitud. Se caen y se levantan. Nunca se dan por vencidos, no tiran la toalla, ni se rinden. Uno de los mejores dirigentes que ha tenido nuestro país, Raimundo Saporta, nos dejo una frase para la historia cuando la selección alcanzaba unas semifinales en cualquier campeonato: "El Bronce se gana y la Plata se pierde. Siempre deja mejor sabor la victoria que la derrota". Eran tiempos donde luchar por estar entre los cuatro primeros era algo inusual. No le faltaba razón al hombre que hizo grande al Real Madrid y que le puso al baloncesto español el trampolín para llegar al lugar que ahora ocupa.  En aquella época llegar a esas cotas era una heroicidad. Ahora la costumbre nos impide ver la dificultad que significa estar siempre entre los mejores. Ningún equipo salvo USA, la desmembrada URSS y la desaparecida Yugoslavia habían jugado dos finales olímpicas seguidas. Aquellos Kikanovic, Dalipagic, Delibasic, Cosic, Slavnic tuvieron la suerte de un boicot americano en Moscú 1980. El equipo español que encabeza el mayor de los hermanos Gasol lo ha conseguido y en ambas ocasiones estuvieron muy cerca de colgarse el oro.

Viendo la cara de nuestros jugadores: Pau, Marc, Rudy, Chacho, Juan Carlos, José Manuel, Sergio, Felipe, Víctor, Serge, Fernando y Sada, se podía ver la tristeza por la ocasiona perdida. La Plata olímpica es poca recompensa para un equipo tan ambicioso, tan irrepetible y donde la amistad superó hace tiempo al compañerismo. El grupo había pasado un calvario en la fase de clasificación, se cuestiono su juego, la derrota frente a Rusia y el sospechoso partido frente a Brasil, donde puristas y recién llegados se rasgaron las vestiduras por una derrota que presuponía una falta de combatividad, un dejarse ganar para evitar a los norteamericanos en las semifinales. Los hombres de Sergio Scariolo se han merecido las críticas deportivas en varios momentos de la competición. Ha faltado tensión en momentos puntuales, no se han podido evitar lesiones y el cansancio acumulado les pasó factura. También ha faltado liderazgo en algún partido frente a la adversidad, pero lo que nunca ha existido es desidia o falta de ambición. Ellos son el orgullo de un país.

Este equipo se ganó el crédito mucho antes de llegar a Londres y podía fallar como han fallado otros grandes deportistas españoles e internacionales. Algunos fueron oro en Pekín y ahora se han tenido que conformar con la plata, el bronce o el diploma y no han recibido reproches. Nadie ha ganado más que ellos y nadie merece tanto respeto como ellos, fuera y dentro de la pista. Pau Gasol y sus compañeros han luchado como cabrones y se han encabronado porque no estaban acostumbrados a las críticas, pero ninguno de ellos puede estar molesto con el trato recibido. El grupo sabía cual era la exigencia y el objetivo (la final). Pusieron su sabiduría y coraje en los dos partidos que les permitían luchar por el oro. Terrible el encuentro con Francia y dramático frente a los rusos, después de aquella desafortunada primera parte, la de los 20 puntos.

La final fue el mejor de todos los partidos, el cierre a la actuación de un grupo de elegidos. Parecía que la selección debía ser la referencia del deporte español. Todos los deportistas que han acudido a Londres, con ese espantoso chándal de Bosco, sabían que había un equipo que no defraudaría, el de baloncesto. Su último partido frente a la imbatible USA fue la final del orgullo, la de la igualdad, el mejor broche para nuestra delegación en estos Juegos. La selección española de baloncesto ha sido durante 18 días el estandarte de la marca España, quizás por eso Pau fue el mejor abanderado posible para la ceremonia de apertura. Ningún otro deportista vende mejor el nombre de nuestro país, tal vez porque las victorias, medallas y diplomas conseguidos pertenecen a los deportes que se quedan en los libros de records pero que no se vuelven a comentar hasta cuatro años después.

La tristeza de nuestros jugadores en el podio del espectacular escenario del O2 viendo sobre su pecho la medalla de plata podría darle la razón a Raimundo Saporta: "El Bronce se gana, la Plata se pierde". A mi me gustaría decir que la plata también se gana y la final de la selección española frente a USA fue una victoria para el deporte español. Es muy difícil conseguir el apoyo de todo un país y transmitir la misma ambición que los jugadores han contagiado.

Hay que dar las gracias a este equipo que nos ha hecho felices ahora, antes y siempre!!!

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