Renglones Torcidos

La demanda de Mourinho

Mourinho ha perdido los papeles. Hace tiempo que dejo de controlar muchas cosas y también a varios de sus futbolistas, pero ahora ya no sabe tampoco controlar sus impulsos. Alguno puede pensar que me refiero a la demanda civil que ha interpuesto al compañero Roberto Palomar, redactor jefe de Marca, por el artículo publicado el pasado lunes donde el demandado se refirió al entrenador como "el típico personaje que se daría a la fuga después de causar un atropello". Es posible que la frase, recogida y ampliada en la nota de prensa que ofrece el bufete de abogados que le representa pueda no gustar, incluso ser molesta, en todo caso el juez determinará si atenta al derecho al honor del técnico. Lo que si es evidente es que la nota de los abogados hace más propaganda de la frase hiriente que el periódico. La perdida de papeles a la que me refiero va más allá del acto pusilánime que supone demandar al periodista y no al medio que sirve de altavoz de esa columna de opinión. Un enfrentamiento directo con el diario Marca, su director y la empresa editora supondría desenterrar el hacha de guerra contra un grupo mediático al que no le interesa enfrentarse. Jamás he sido corporativista, ni creo que lo sea, aunque "nunca digas de esta agua no beberé, ni este cura no es mi padre".

No es el primer periodista demandado y no será el último. Como dice el propio Palomar, con sorna, a propósito de la demanda: "Como va a perder algo un tipo que ha ganado cuatro ligas en cuatro países diferentes". Mourinho ha perdido los papeles desde que llego a España, no ahora, hace ya muchos meses. Él si atentó contra el honor de Guardiola cuando puso en duda los títulos conseguidos por el ex entrenador del Barça. Atentó contra la dignidad del fallecido Preciado, por dudar de que pusiera a los mejores en un partido de Liga. Atentó contra la honradez de un periodista del diario público, Ladislao Moñino, al que llamó hipócrita por no darle la razón en una rueda de prensa. Despreció a Pellegrini y el Málaga con la frase "La diferencia con Pellegrini es que si el Madrid me echa, yo no iré al Málaga". Atentó contra el colectivo arbitral y su honradez enseñando una lista de 13 errores cometidos por Clos Gómez. Atentó contra la dignidad de la UEFA por dar a entender que la competición estaba adulterada. Atento contra el honor del Barcelona por asegurar que al llevar la camiseta de UNICEF le regalaban las victorias. Han sido tantas las afrentas y ofensas de Mourinho ha proferido desde su llegada a España que la lista se hace interminable.

Su desmedida, egocéntrica celebración tras el gol de Cristiano, que significaba consumar la remontada frente al limitado Manchester City, en la primera jornada de los grupos de las Champions denota la tensión a la que el mismo se había sometido. Su mente, como luego vomitó en la sala de prensa, no estaba tan centrada en lo que sucedía en el campo, su preocupación era otra: "Las crónicas estaban hechas ya, yo lo sé, tengo un hacker que me dijo lo que ibais a poner: `Mourinho está loco, cómo juega con Essien, Khedira y Alonso; por qué juega El Pipa si no hace goles en Champions, por qué este partido lo juega Coentrão... Pero, mala suerte, ganamos". En el momento que la prensa es más importante que el mal juego o ausencia de juego del equipo la cosa se complica para Mou. En el Real Madrid lo ha podido controlar todo con la aquiescencia del presidente, pero en los medios solo cuenta con su guardia pretoriana, la misma que utiliza para lanzar globos sonda sobre sus intenciones de abandonar el club. Queda para otro día el asunto de Sergio Ramos y el miedo a decir la verdad sobre su ausencia el martes en el Bernabéu. Ya castigo al central la temporada pasada cuando se quejo de que habían hecho un mal partido frente al Levante y le llevó la contraria al mensaje que el entrenador quiso imponer y que se centraba en el hurto arbitral. En la nota de los abogados se apela a la libertad de expresión cuando Mou es el primero que no la ejerce con sus jugadores. El valor es un atributo que se supone en el ser humano, pero no todos pueden decir que lo tienen. Aviso a navegantes, lo de Sergio Ramos solo es la punta del iceberg, pronto habrá más castigos en la alineación inicial.

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