Renglones Torcidos

El desahucio del entrenador

Prometo no mencionar a Mourinho en este artículo. Los árbitros han decidido coaccionar los entrenadores. Utilizan su reglamento para imponer el cumplimiento de sus principios y evitar cualquier tipo de protesta. Los gestos o las expresiones verbales son castigados con la expulsión, un exceso de poder que ejercen amparados en su condición de jueces únicos. No se trata de castigar insultos, ni gesto ofensivos, solo se trata de aplicar una medida cautelar llevada a la máxima sanción para evitar posible insumisiónes. Ocho entrenadores han sido expulsados en las trece jornadas de la Liga que se llevan disputadas.

Se ha superando el número de exclusiones de toda la temporada anterior 2011/2012, en la que siete técnicos vieron la cartulina roja. La insistencia en apartar del banquillo a los técnicos ha provocado la protesta del colectivo y también la relajación de los colegiados. En las tres últimas jornadas no se ha visto incrementado el número de sancionados.

La expresión "formular observaciones" vale para justificar la decisión de enviar al técnico al túnel de vestuarios. Tito Vilanova tuvo el honor de ser el "conejillo de indias", expulsado en la segunda jornada. Después la lista se ha ido incrementando con otros nombres: Pochettino, Paco Herrera, Djukic, Míchel, Manolo Jiménez, Paco Jémez y Mauricio Pellegrino. Hay casos peculiares como el entrenador del Real Valladolid, Miroslav Djukic, ejecutada por Muñiz Fernandez (ya saben que los árbitros tienen dos apellidos, sin nombre), fue sancionada con dos partidos "por protestar airadamente levantando los brazos, una decisión mía, habiendo sido previamente advertido por el cuarto árbitro".

Luego en la sala de prensa Djukic se despacho a gusto "Estaba hablando con el cuarto árbitro y me han echado. Debe ser que alguien no se ha enterado de que Franco ha muerto y que hay libertad de expresión". Fue más notorio y tuvieron más repercusión las manifestaciones verbales después del partido que sus gestos en la banda. Dos partidos de sanción por los gestos, nada por las palabras.
Es importante y necesaria la moderación, el dialogo entre árbitros y entrenadores. No están los tiempos para llamar la atención, ni batir records negativos por ser puntillosos en la aplicación de una recomendación del Comité Técnico.

El espíritu sancionador es solo eso, no una norma de obligado cumplimiento. La mayoría de los entrenadores son gente educada, es posible que en momentos puntuales se alteren, pero de ahí a significarles como unos provocadores o alteradores de orden público hay mucho camino que recorrer.

El problema del arbitraje español no son los entrenadores, ni sus gestos en la banda, su verdadero problema es la interpretación del reglamento. Como siempre que se hace balance sobre lo que sucede, en este caso las ocho expulsiones, aparecen los nombres de colegiados que elevan por encima del resto su protagonismo. No es casualidad que el asturiano Muñiz Fernandez tenga en su historial las expulsiones de Vilanova y Djukic. Tampoco es extraño asociar al nombre de José Antonio Texeira Vitienes (tiene nombre y dos apellidos para no confundir con su hermano Fernando) a las expulsiones de otros dos técnicos: Paco Herrera y Manolo Jiménez.

Ahora que los jueces civiles se niegan a desahuciar a todos aquellos que no pueden hacer frente al pago de sus casas vamos a esperar que los jueces deportivos se unan al espíritu conciliador y sean más permisivos con las bandas y más estrictos con lo que sucede de las líneas para adentro.

José Joaquín Brotons

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