Renglones Torcidos

El Katrina del Madrid

Ganar la Supercopa sería un bálsamo para los jugadores del Real Madrid, el problema es que hay que ganar al Barcelona. Es cierto que el 1-0 puede servir para conseguir este infravalorado título, por la norma de los goles fuera de casa. De todas formas suponer que, después de conocidos los antecedentes, el Barça no va a marcar en el Bernabéu parece un poco ingenuo. Intuyo que debe ser maravilloso trabajar como futbolista en el Real Madrid. Tienes casi todo aquello que anhelan algunos seres humanos: notoriedad social, dinero, coches, casas, relojes, reconocimiento, exclusividad, pleitesía de los aficionados, forofos que se entregan de forma incondicional, en definitiva el mundo a tus pies. Tienes tanto que a veces no sabes donde esta el suelo y si estas en contacto o estas levitando. El único problema al que se enfrentan vistiendo esa camiseta es la presión que deben soportar, algo que no está escrito en la letra pequeña del contrato que firman. Si no ganan entran en una espiral de críticas, que además acrecienta su entrenador con micrófonos y altavoz, para evitar asumir la responsabilidad que le corresponde.

Supongo que se sienten como un árbol en el centro de un tornado, succionados sin control, ni posibilidad de evitar la espiral. Al tratarse del Real Madrid creo que el concepto tornado pasa a ser calificado como huracán. La plantilla de Florentino, después de no ganar ninguno de sus tres primeros paridos de la temporada, dos derrotas y un empate, necesita parar la fuerza del viento que le absorbe, que aleja al aficionado de ese mal juego. Ya sabemos que nunca hemos sabido a qué juega el Real Madrid de Mourinho. Récord de goles, récord de puntos, pero sin estructura ni criterio. Todo esta basado en el descomunal potencial ofensivo de un grupo de jugadores a los que junta el entrenador para marcar más goles que el rival. Ese es uno de los sistemas de Mourinho, como se pudo comprobar en Getafe, donde llegó a salir el joven Morata para remarcar el deseo ofensivo del equipo. El otro sistema de Mou también lo conocemos, planteamiento cicatero, de equipo menor y defensivo ante rivales iguales o superiores.

Dicho esto que no es poco, me gustaría afirmar que el Real Madrid es un serio candidato a disputar la Champions, La Liga y la Copa, por este orden de preferencia. Me cuesta aceptar que un solo título por temporada satisfaga al madridismo, incluso a su presidente, pero parece que a los mourinhistas (una legión de espartanos) les provoca suficiente placer, no tanto por la cantidad como por el hecho de ganárselo siempre al Barcelona. El Real Madrid es un equipo acostumbrado a ganar, unas veces jugando al fútbol y otras tirando de oficio, pero lo que ahora esta sucediendo es inusual y llamativo. Empezar la temporada sin ganar no gusta a nadie. Estamos presenciando una tormenta tropical que no llegará a convertirse en huracán, porque este grupo humano (los jugadores) siempre han respondido con gran profesionalidad. El criterio es algo que acompaña a Casillas, Xabi, Ramos, Arbeloa y alguno más, incluido Cristiano Ronaldo.

La Copa el primer año y la Liga el segundo fueron el sedante que utilizo Mourinho para calmar a la afición y al presidente que necesitaba títulos. El fracaso en la Champions, contra el Bayern, quedó difuminado porque el Barça también fue eliminado en semifinales por el Chelsea y eso ayudo a paliar las posibles críticas, siempre controladas por la "central lechera". Este año, al margen del mal inicio, el objetivo está definido: luchar por todo, pero ganar la Décima, porque ese éxito supone alcanzar el Shangri-La, el paraíso terrenal de la felicidad donde las personas son casi inmortales. Mourinho persigue la inmortalidad madridista y sabe que la llave está en en Londres, el 25 de mayo. Ahora no tiene prisa, faltan muchos meses y aunque los chicos parecen estar descentrados después de la gira americana, sin mucha motivación, también confusos y algo dispersos, no hay problema. Estamos en una época donde los errores todavía no se pagan y se pueden subsanar. El fichaje de Modric y la recuperación de Pepe devolverá al Real Madrid de Mourinho, el que gana un título por año y hace felices a los fundamentalistas a su lugar natural. El Katrina no arrasará el Bernabéu.

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