Renglones Torcidos

Máximo Décimo Mourinho

Las pulsaciones periodísticas indican que Florentino Pérez, como los emperadores romanos en el Coliseum, ha dictado sentencia y su dedo pulgar ya no mira al cielo. Las fieras pueden empezar a descuartizar a su gladiador preferido, Máximo Décimo Mourinho. Se entiende que los leones son los periodistas, bestias sedientas de sangre y venganza, que han estado esperando en sus jaulas para devorar a una presa tan apetitosa. La portada del domingo, destacando las discrepancias graves en el vestuario, firmada por Oscar Campillo, director de Marca y el editorial de esta mañana de Alfredo Relaño, director del diario AS, pueden ser interpretados como el principio del fin, la constatación de la fecha de caducidad del proyecto portugués.  Si a esto unimos la filtración interesada y reiterada (la anterior fue en Marzo del año pasado) del propio entorno de Mourinho anunciando por enésima vez que se quiere ir, nos encontramos en un terreno de arenas movedizas donde cualquier interpretación nos puede engullir. Necesitamos saber si Pérez ha decidido abandonar a su entrenador estrella, si los indicios son reales o especulaciones periodísticas.

Me temo que la realidad está muy alejada del deseo, al menos el deseo de unos cuantos. Mourinho es el problema y también la salvación de Florentino. No es fácil convivir con un tipo que muestra una doble personalidad: entrañable y afectuoso en la cercanía,  distante y provocador con el exterior. El presidente del Real Madrid necesita títulos y la Copa ya no sirve, este año ya no se jugará "la mejor final de la historia". Ganar la Liga o la Champions deben justificar la hipoteca que tiene que pagar por soportar al de Setúbal. En el paquete van los posibles triunfos y el desprestigio al que está llevando a la institución. Me consta, por personas cercanas, que hay declaraciones, gestos y actitudes que no comparte con su entrenador, incluso le incomodan. Es una relación de intereses que por el momento no muestra fisuras: tú me das títulos y yo te entrego el club.  No se puede dudar del madridismo de Florentino, ama a su club y por eso en ocasiones se transforma en un forofo (persona que anima con pasión y entusiasmo a su equipo favorito).

Si nos atenemos a los hechos consumados es más factible que Mourinho abandone al Real Madrid en la victoria, antes que en la derrota. Ganar la Liga en mayo podría ser el detonante de su marcha. Lo hizo en el Oporto, repitió en el Chelsea (con la colaboración de Abramovich) y dejó tirado al Inter de Moratti, después de ganar la Champions en su "querido Bernabéu" eliminando al Barça en semifinales. Como los buenos cazadores en África, aquellos que persiguen el trofeo de los cinco grandes animales (león, leopardo, elefante, rinoceronte y búfalo cafre), el técnico persigue el trofeo de los tres grandes: "Mi sueño es ganar el Grand Slam. Quiero tener en mi palmarés Premier, Scudetto y Liga". Ganar la Champions no le emociona, porque ya tiene dos. Su reto es reafirmar su condición del "mejor entrenador del mundo" consiguiendo algo inaudito. Ganar el título de Liga en los tres países más importantes de la Europa futbolística. No siente los colores, ni se identifica con los aficionados "les oigo, pero no les escucho", utiliza a los equipos para conseguir sus objetivos. Mourinho adora a Mourinho.

Su insaciable ambición es también el motor que le lleva a ser un obseso de la victoria, un personaje diferente, único. He intentado contrastar mi creencia, con otros compañeros, de que su aterrizaje en Madrid careció de las coordenadas correctas. El Real Madrid es más grande que el Oporto, el Chelsea o el Inter juntos. Mourinho ha calcado su comportamiento en cada uno de los países y equipos en los que ha estado, quizás pensó que también funcionaría en España. En su libro de ruta no contempló que había un equipo que se llama FC Barcelona que destrozaría sus planes y dilataría sus objetivos. La Liga está cada día más cerca.

Últimos posts

Blogs destacados