Renglones Torcidos

…Quizá el fútbol no debería ser olímpico

"El baloncesto es el primer deporte en España, el fútbol es otra cosa". Se lo comenté a José Luis Sáez, presidente de la Federación Española de Baloncesto y me miró sorprendido. La eliminación del equipo olímpico de fútbol español es una prueba más de que la frase tiene sentido. Saber perder es una máxima que debe respetar cualquier deportista. Gente como Bolt, Phelps, Federer, Gasol, Nadal y otros menos famosos como el judoca Sugoi Uriarte (las lagrimas más enternecedoras después de perder el bronce), nos han demostrado que se crece más en la derrota que en la victoria. Para saber perder hay que saber ganar y por tanto saber competir. El fútbol olímpico español no ha sabido perder, ni competir. No han aprendido de sus compañeros y de los valores que están escritos en los vestuarios de cualquier equipo. Otros deportistas españoles como el gran triatleta Javier Gómez Noya, que perdió el bronce en Pekín en el último Sprint, lo han dejado escrito: "No creo que el fútbol deba ser olímpico: no compiten los mejores y ese rollo de tratar de engañar al árbitro, tirarse, protestar...No en JJOO!". Palabra de atleta.

Cuando vuelvan a España después de jugar su último partido, frente a Marruecos, espero que algún federativo les recrimine a esos chicos engreídos que han sido unos maleducados, que la imagen final que han ofrecido al mundo es de malos perdedores. Muchos de ellos creen que porque llenan sus bolsillos con facilidad, son perseguidos y adorados por esas adolescentes llenas de pájaros en la cabeza e ilusiones imposibles, son el centro del Universo. Están confundidos, no conocen el mundo real, el del deportista que acude a unos Juegos para competir, para luchar sin excusas, sin justificar la decisión de un árbitro (todos se equivocan). Cuando un equipo piensa que el Oro es un metal que se gana sin sufrir, está eliminado. Este es el caso de España. Un fracaso con mayúsculas. La selección de Luis Milla perdió los partidos en el avión que les llevó a Londres. Gente que levantó la Copa de Campeón de Europa en Ucrania y promesas que un día pueden ser grandes jugadores recordarán que Japón y Honduras les apearon de un sueño que no supieron hacer realidad.

Doce años habían transcurrido desde la última aparición del futbol español en los Juegos. Nadie les había echado de menos. Seguimos teniendo memoria y permanece inalterable el recuerdo del equipo dirigido por el gran Vicente Miera: Guardiola, Kiko, Ferrer, Luis Enrique, Cañizares y muchos más que se colgaron en Barcelona-92 la medalla de oro. Los actuales creían que con el título de campeones de Europa sub 21 en el bolsillo tenían asegurado el pasaporte para la final y una medalla colgada del cuello. La vida te devuelve a la realidad cada cinco minutos y ahora los muchachos de Milla, "La Rojita" (que término tan horrible) vuelven a casa con descrédito, pérdida de valores y una imagen lamentable de lo que un deportista jamás puede permitirse.

Cuando pierdes el cariño y el respeto de otros deportistas dejas de ser uno de ellos. Aprender a perder es el capitulo del libro que se han saltado estos muchachos engreídos.

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