Renglones Torcidos

¿’Quo Vadis’, Florentino?

El fracaso deportivo de Mourinho en el Real Madrid no ha sido la causa por la que Pérez se ha desprendido de su idolatrado entrenador. Mou ha pasado de ser el Caudillo del madridismo y dogmatizar sobre el verdadero significado de la expresión “señorío madridista”, a deambular por las calles de Madrid sin entender lo que ha sucedido estos tres últimos años de su vida. Todo ha sido mucho más sencillo y complicado a la vez. A Mourinho le han traicionado sus gestos y sus palabras, su prepotencia y sus ofensas, sus insultos y desprecios, no sus resultados. Para entender de forma correcta la situación hay que conocer la patología que sufre el presidente, una enfermedad denominada mitomanía, una tendencia a desfigurar la realidad engrandeciéndola. Dos frases para el diagnóstico: “Estamos en el nivel deportivo que nunca debíamos de haber perdido”. “Creemos que con Mourinho hemos dado un salto cualitativo en lo deportivo”. Dos sentencias que producen asombro.

La rueda de prensa del “ser superior” fue un esperpento, un género literario creado por el poeta D. Ramon del Valle-Inclán, en el que se deforma la realidad recargando rasgos grotescos y absurdos. Mourinho estaba fuera del club desde el mes de enero, cuando osó cuestionar a la entidad agrediendo a la cantera. En los últimos cinco meses Florentino ha utilizado a Mou como pantalla, porque ha centrado las críticas y tenía la esperanza de conseguir uno de los dos títulos que le quedaban. Ahora que prescinde de sus servicios ha sido incapaz que explicar qué pasó con el pirómano y por qué no hizo nada por apagar todos los fuegos que han devastado al club. Florentino siente veneración por sí mismo y está rodeado de tanta adulación que se ha construido una realidad paralela: “Puedo asegurar que los socios del Real Madrid están más unidos que nunca”. No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír. Pérez acusó a un periodista de novelar sus informaciones imitando en su respuesta el estilo Mourinho que tanto le molesta, pero a la vez es capaz de contarnos una historia de ciencia ficción que podría protagonizar la teniente Ripley (Sigourney Weaver)

Estoy seguro que Florentino Pérez no es el peor presidente que ha tenido el Real Madrid, aunque sus dos mandatos han sido un fiasco en lo deportivo, también en las relaciones humanas. Aquel febrero del 2006, en su dimisión, pronunció una frase que está en las hemerotecas: "Hemos hecho una plantilla de grandes jugadores de la que soy el único responsable. Les he maleducado y se han confundido. He actuado como los padres por darle lo mejor a los niños y hace que se confundan. Soy el único culpable. Con mi dimisión deben ver que lo único importante es el Real Madrid". Un mea culpa del que parece no haber aprendido nada, en esta segunda ocasión ha vuelto a repetir el error, pero el maleducado ha sido el entrenador.

En el segundo mandato Florentino Pérez ha gozado de inmunidad, es un presidente elegido sin urnas, sin sufragio de los socios, legal y también inaudito. Los seres humanos no somos omnipotentes, pero su caso es distinto, se trata de un “ser superior”. Prescinde de Mourinho minutos antes de dejar la presidencia para volverse a presentar sabiendo que las condiciones impuestas para acceder al cargo son un traje que ha cosido a su medida estos años. Se volverá a equivocar porque es incapaz de aceptar una sola crítica, a su alrededor sólo admite siervos y vasallos. Quo Vadis, Domine?

Ahora que Mourinho se va espero que emigren los miembros de su club de fans. Hay que seguir al líder “hasta el final”.

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