Renglones Torcidos

Tito no tiene una flor en el culo

Hay personas que no tienen derecho a gozar de la presunción de inocencia, uno de los principios básicos de la justicia, recogidos en el artículo 11 de la Declaración Universal  de los derechos humanos. Una de ellas es el entrenador del FC Barcelona, Tito Vilanova. Al técnico azulgrana le persigue "el fantasma de Nueva York", el hombre que mientras fue de carne y hueso cambió el pensamiento fatalista de una afición que estaba acostumbrada a perder incluso en la victoria. Mientras Guardiola se pasea por el barrio del Upper East Side en el distrito de Manhattan con la familia, su espectro recorre el Camp Nou y las gradas de los estadios donde juega el Barça. Todo recuerda a Pep y cuando suena el "Tot el camp…" también se oyen las cadenas que arrastra y que confunden a una masa que tiembla ante la posibilidad de que el futuro se oscurezca y el resplandor blanco les deslumbre. Es la condena, sin juicio previo, que le ha impuesto a Tito la opinión pública por aceptar sentarse en el banquillo del mejor equipo del mundo, desde hace cinco años. Como segundo pudo protegerse con el paraguas de Guardiola, como primero la lluvia le moja y mancha el traje.

En el análisis periodístico y de muchos aficionados (a veces no se distingue la diferencia) Tito Vilanova es un entrenador que debe sentarse en el banquillo de los acusados de forma permanente, siempre tiene una causa pendiente. El caso Bartra y el caso Villa son los sumarios más próximos, como antes fueron el caso Cesc o el informe Tello. Cada una de sus decisiones son juzgadas con una severidad que jamás se empleó con el "inolvidable Pep" y motivos hubo para ello, el caso Pedro entre otros. Lo peculiar de esta situación, a la que asistimos como espectadores de lujo, es que cuando las victorias acompañan al técnico catalán todo se resume en que Tito es un tipo que "tiene una flor en el culo", o como traduciría Guardiola "Do you have a flower in your ass?" Esta odiosa y repelente frase se repite de manera constante en los últimos partidos disputados por el FC Barcelona y lo peor no es que la pronuncien los anti barcelonistas como justificación de la victoria del odiado rival. Lo más preocupante es que la están empezando a utilizar los seguidores azulgranas.

Es posible que Tito Vilanova sea un hombre con suerte y que sus decisiones estén protegidas por el arte de adaptación a la nueva ideología que quiere aplicar en el Barça. Es un concepto humano que se llama flexibilidad. Hace unos días leí un articulo del psicólogo Walter Riso que definía en su manual "El arte de ser flexible" este tipo de actuaciones : "Es una virtud que define un estilo de vida y permite a las personas adaptarse mejor a las presiones del medio. Una mente abierta tiene más probabilidades de generar cambios constructivos que redunden en una mejor calidad de vida y en la capacidad de afrontar situaciones difíciles. Una mentalidad rígida no solo es más propensa a sufrir todo tipo de trastornos psicológicos y emocionales, sino que además afectará negativamente al entorno en el que se mueve".

Es curioso que Guardiola y Vilanova sean catalogados con dos frases emparentadas, por algo que a primera vista pueda parecer lo mismo. Hay una notable diferencia entre "cagar flores" y "mear colonia", tanto como sentirse superior o ser exquisito en las deposiciones. No creo que todo este asunto sea tan escatológico como algunos quieren hacernos ver. Abandonemos los servicios, salgamos a la calle y entremos en razón. A cada uno le corresponden sus méritos y Vilanova también los tiene.

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