Rubén Uría

Casillas necesita clases de madridismo (*)

La santa compaña del dedo que señala el camino, por el día en las redes sociales y por las noches en la televisión,  se atribuye la vigilancia de un club histórico, al que prefieren histérico, y se arroga el papel de guardia pretoriana, custodia de los intereses de su verdadero profeta. Desprecian a los periodistas que señalan otra realidad, a una mayoría silenciosa de madridistas que no piensan como ellos, a quien no se arrima al lado macarra y a los que creen que el club es rehén de un empleado. O estás con ellos o estás contra ellos. No hay grises. La fuerza sobre la razón. Su penúltima ocurrencia pasa por criminalizar a Iker Casillas, por unas imágenes de televisión donde no celebra los goles de su equipo. Bajo esa coartada ideal, la santa compaña abre fuego a discreción: Casillas no tiene compromiso, no es buen capitán y necesita clases de madridismo.

  • Casillas necesita clases de madridismo porque no festeja un gol de Cristiano, el que se autodefine primer, segundo y tercer mejor jugador del mundo,  el mismo al que Iker levantó el brazo en Cibeles para que fuese aclamado por el madridismo, días antes de que el chico que es guapo, rico y bueno le dijese al presidente que estaba triste.
  • Casillas necesita clases de madridismo porque no tiene derecho a estar atormentado por encajar goles, ni puede mostrar presunta solidaridad con un compañero tocado, ni tiene licencia para estar dolido por la muerte de alguien cercano, ni tiene disculpa para estar triste porque, en estos tiempos, la tristeza se proclama en público, congregando a los periodistas, alegando que en el club lo saben, por si la melancolía cabe en cuenta corriente.
  • Casillas necesita clases de madridismo porque, a pesar de respetar la disciplina de vestuario que marca su entrenador, no se siente cómodo en el papel de sicario deportivo obediente, pide que se hablen las cosas a la cara y cometió presunta alta traición telefoneando a Xavi para enterrar un rencor que otros pretendían mantener vivo.
  • Casillas necesita clases de madridismo para curar su pseudomadridismo, porque no se siente cómodo siendo el lorito de repetición de quien culpa a empedrados e insinúa conspiraciones, al que le daría vergüenza ganar como ganan los demás y que proclama que el señorío es filosofía barata.
  • Casillas necesita clases de madridismo porque se siente preso de su brazalete, porque es dueño de sus palabras y esclavo de sus silencios, porque aguanta que sigan señalándole como el presunto topo que, dicen, buscaban en el vestuario. Y porque, pase lo que pase, sea de la gravedad que sea, Casillas negará cualquier conflicto por lealtad al club.

Posdata: Casillas no es el único que necesita clases urgentes de madridismo (*). Que pase el siguiente.  Por ejemplo, Sergio Ramos...

Rubén Uría / Eurosport

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