Rubén Uría

La cuestión Modric

No existen dudas futbolísticas razonables acerca de Luka Modric. Su hoja de servicios le contempla como uno de los mejores centrocampistas del mundo por su visión periférica del juego, por su elegancia en la conducción y por su polivalencia bien para jugar por delante de la defensa, para actuar como enganche detrás de los puntas o llegado el caso, para incrustarse como volante. Modric, un clon de Cruyff en lo físico y de Tostao en el campo, está siendo vinculado a la hoja de ruta del Real Madrid de José Mourinho, que afronta su tercer año en el club siendo consciente de que su plantilla tiene overbooking de calidad. Porque este Real Madrid, al margen el ramillete de jugadores que milita en el Barça, posee una auténtica selección de talentos de la ONU.

Desde Inglaterra se apunta que Modric está siguiendo el protocolo de actuación para allanar su camino hasta el Bernabéu, condición sine qua none para abaratar una operación por la que su equipo pide cuarenta millones de euros, cifra prohibitiva incluso para las arcas del Real Madrid, que tampoco es ajeno a la época de austeridad que planea sobre el mercado. Resulta imposible saber si Florentino Pérez tiene un interés real o no en el fichaje del croata, pero lo que sí se puede deducir es que existen pocos jugadores en el mercado capaces de mejorar lo que hay y además, ilusionar al aficionado. Buena prueba de ello es que al parecer, el club, a través de diferentes encuestas a los socios, esté sondeando acerca de las posibles incorporaciones, para conocer qué cromos son los más deseados por una afición difícil de contentar porque, en relación a las grandes estrellas del Madrid, casi todos parecen fichajes menores.

El mediocampo blanco cuenta como máximo exponente con Xabi Alonso, el quarterback (copyright Martí Perarnau) y parte de la columna vertebral del grupo, junto a Casillas y Ramos. También parece relevante el papel de Khedira, discutido con frecuencia pero fiable y reforzado tras su gran Eurocopa. Luego aparece Özil, pura clase y mejor asistente del grupo. Sin chance aparecen Granero y después, con el cartel de prescindibles, estarían Kaká y Sahin; el primero ha fracasado sin paliativos y se le busca salida urgente, mientras que el segundo ha firmado una primera temporada sin pena ni gloria, inédito. De ahí la opción Modric. Una pieza que encajaría porque elevaría las prestaciones del equipo, aumentaría la competencia en esa parcela, pudiendo ser relevo natural o complemento ideal de la trilogía integrada por Alonso, Khedira y Özil.

Después de doblegar al mejor Barça de todos los tiempos en la Liga, de sumar más de 100 puntos y superar la barrera de los 120 goles, Mourinho sabe que casi no existen nombres en el mercado capaces de mejorar la calidad de una plantilla que,  a excepción de los cracks del Barcelona, tiene lo mejor de Europa. Y que, cualquier resbalón inadecuado en la política de fichajes, podría ser fatal si es el equipo culé el que acierta con sus contrataciones. Modric, a un precio razonable, no sería ningún disparate, pero después de la escasa aportación de los fichajes del curso pasado, el Madrid no tiene demasiado margen de error en esta cuestión. Con la plantilla que tiene, es difícil acertar. No existen demasiados jugadores que mejoren lo que hay. Modric es un gran jugador, no hay ninguna duda. Ahora falta saber si el Madrid, a través de una apuesta firme, también está convencido de eso.

Rubén Uría / Eurosport

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