Rubén Uría

Málaga, tres metros sobre el cielo

Solvente y autoritario. El Málaga, novato en la competición, se comportó como un veterano con carácter en Grecia. La terrible atmósfera helena fue una quimera, la personalidad del equipo de Manuel Pellegrini se puso de manifiesto desde el primer minuto y el presunto infierno griego acabó con el Pana quemado, a lo bonzo, incapaz de discutirle la pelota a un Málaga superior. Merced a la jerarquía de Toulalan - un equipo en la mochila, copyright Antonio Trujillo-, en las galopadas de Joaquín - ya saben, la finta y el esprint- y en la clase de Isco, el Málaga amasó su triunfo hasta convertir una supuesta encerrona en un auténtico paseo militar. Acuciado por los acreedores y sabiendo que algunas instituciones le exigen a él que cuadre cuentas cuando con otros hacen la vista gorda, el Málaga se jugaba todo a una carta en Grecia. Ahora, tras lograr su pase, podrá seguir manteniendo su estructura hasta, por lo menos, diciembre. No es poca cosa.

El Málaga lo ha logrado. Está en Champions a pesar de la frustrante venta de Cazorla; a pesar de las turbulencias de un verano lleno de incertidumbre; a pesar de la inacción del jeque, que puso dinero primero y se cansó de poner después; y también a pesar de quienes han publicitado la deuda del Málaga mientras silenciaban la de otros clubes. Pellegrini, que no fue la solución de los males del Real Madrid pero nunca fue el problema, ha salido vencedor de un doble desafío mayúsculo. Primero clasificó para la Champions al Málaga, culiminando una tarea meritoria, porque su conquista tuvo una dimensión mayor que la de otros clubes de más presupuesto e historia. A eso hay que añadir que el ingeniero, además, ha redoblado milagro, superando una eliminatoria decisiva con apenas 16 jugadores en la plantilla. Pellegrini ha sacado matrícula de honor: mano izquierda ante la dificultad, pulso firme ante 'lo' del jeque y extraordinaria labor como capitán de barco, evitando la fuga de varios jugadores.

Culminado el objetivo europeo, ahora Málaga reza para garantizar un equipo digno de hacer un buen papel durante la temporada. En Martiricos el crono apura, el club tiene sólo tres días para confeccionar el resto de una plantilla que competirá en tres frentes: Liga, Copa y Champions. Se ha fichado a Iturra, se habla de Fontàs y suena el nombre de Bojan para ocupar el rol de delantero. Habrá que ver cuanto dinero queda en la caja y cuanto se puede gastar. Sin embargo, lo conseguido por Pellegrini y sus chicos ya forma parte de la historia. Ese equipo que sufría por esos campos de Dios, en Segunda B y Segunda, ahora es de Champions. Hubo un tiempo en el que el Málaga jugaba con el Garrucha. También vivió otra época en la que tuvo que jugar un playoff contra el Terrassa. Hoy, esos padres a los que su Málaga sólo les daba disgustos, verán disfrutar a sus hijos con la Champions. Hoy, esa afición con una fidelidad a prueba de bomba, levita con su equipo. Con jeque o sin él, con deuda y sin ella, el Málaga ahora vive tres metros sobre el cielo.

Rubén Uría / Eurosport

Últimos posts

Blogs destacados