Voces desde Londres

Aplausos y reconocimientos siempre

Ahora entiendo las maratones televisivas en las que mucha gente me decía que se  pegaban durante los Juegos Olímpicos. Igual que la gala inaugural, las competiciones también se ven muy diferentes desde fuera. En la Villa todos los pisos cuentan con un televisor donde principalmente todos los canales son de deportes y tienes la posibilidad de escoger cuál quieres seguir, pero son tantas las horas de entrenamiento y tiempo que inviertes antes de que te llegue el debut que al final puedes ver muy pocos.

Los deportistas nos preocupamos cada día de llevar lo mejor posible los días previos a la competición, de estar descansados, de coger buenas sensaciones, de cuidar con el servicio médico las lesiones que nos impiden estar cómodos y tranquilos... y aunque ves a tus compañeros, algunos felices por los buenos resultados y otros tristes por no haber alcanzado sus expectativas, los apoyas o los felicitas pero enseguida vuelves a tu burbuja.

También más que nunca me doy cuenta del valor que se le dan a los resultados. A las medallas lo tenía claro, pero no tanto a los diplomas, o las finales, o al estar entre los 24 mejores. Recuerdo que mi primera final olímpica con 16 años no tuvo mucha repercusión, quizás eclipsó ese mérito de ser la más joven de una final olímpica individual ese Oro Olímpico logrado en la modalidad de conjuntos, algo muy comprensible.

[Almudena Cid: Mi primera vez]

Por eso pienso tanto en Javi Gomez y en Fabian González. Por primera vez en la historia se han metido dos gimnastas para el concurso completo de los 24 mejores. También me acuerdo del resultado de Sugoi Uriarte. Nunca antes había visto todos los combates de un judoka y me tuvo enganchada de principio a fin. Sin entender mucho de judo me inundó una sensación de impotencia el ver que a pesar de un marcador de 0-0 el jurado decidió darle la victoria al coreano. Confieso sin ningún pudor que me entraron ganas de llorar y también de felicitarle. Me podéis imaginar en mi casa aplaudiendo como una loca pensando que me escuchaba.

Uriarte me hizo revivir  mi etapa como gimnasta donde un jurado siempre decidió  mi resultado final. He convivido que ello durante toda mi carrera deportiva y quizás por eso  me dejó pensativa todo el día. Por eso merece que sea protagonista de este Post.

Desde este pequeño pero gran espacio quiero aprovechar para quienes lo leéis que cada vez que veáis  a un deportista representándonos vayáis un poco más allá de los metales, porque conozco el trabajo que hay detrás y todos y cada uno de ellos merecen un respeto y reconocimiento. No sabemos la historia que arrastra cada uno, lo que han pasado durante esos cuatro años. Yo sé lo que hubo detrás de la mía y el camino no fue nada fácil.

Por eso representarnos ya es un éxito y si nos hacen vibrar (aunque el resultado final sea estar entre los 24 mejores, un diploma o un cuarto puesto) son emociones que ese deportista, a muchos kilómetros de distancia y sin conocerlo de nada aun siendo paisano mío, merecen mi aplauso y también, el vuestro.

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