Juegos Olímpicos - La adicción de Michael Phelps antes de los Juegos

Michael Phelps tiene poco tiempo libre entre entrenamiento y entrenamiento, pero el que tiene lo dedica de forma mayoritaria a jugar en red al Call of Duty, videojuego bélico en el que el 'Tiburón de Baltimore' puede emplear hasta 30 horas a la semana, una cifra que puede llegar a ser peligrosa.

Michael Phelps vuelve a dar que hablar por su comportamiento fuera de las piscinas. Si en el agua, el 'Tiburón de Baltimore' es un ejemplo a seguir por su voracidad a la hora de afrontar nuevos retos y batir récords mundiales, en su tiempo libre está lejos de ser un reflejo para los más jóvenes.

El nadador estadounidense ha reconocido que puede alcanzar 30 horas a la semana jugando al Call of Duty, lo que ha hecho saltar las alarmas de las principales asociaciones contra la adicción a los videojuegos de Estados Unidos.

Liz Woolley, la presidenta de Online Gamers Anonymous, ha resaltado que el tiempo de juego recomendado no debe superar nunca las dos horas, lo que Phelps supera, ya que juega de promedio más de 4 horas al día, algo que podría degenerar en una adicción que traería graves problemas al nadador.

Woolley destaca que los peores casos de adicción a los videojuegos se dan en personas extremadamente competitivas, y que en un momento dado pueden llegar a perder el control. Phelps, por su parte, asegura que le divierte jugar 'online' con gente que no lo conoce, exponiéndose al 'trash-talking' de otros jugadores que no son conscientes de la celebridad con la que comparten batallas virtuales.

Las consecuencias que puede traer una adicción de este tipo pueden afectar a las relaciones personales del nadador estadounidense, además de tener bastantes posibilidades de desarrollar el síndrome del túnel carpiano, sufrir migrañas, alteraciones del sueño, dolores de espalda o desórdenes alimenticios, lesiones que podrían resultar cruciales en la carrera de Phelps.