Carvalho, el único portugués abandonado por Mourinho

Mourinho trajo a su compatriota Carvalho cuando llegó para ser el central titular del equipo en detrimento de Albiol. Tras una primera temporada muy buena y otra ausente, en la que fue sustituido en el centro de la zaga por Sergio Ramos, ahora entrena con los equipos filiales del Real Madrid.

Si hay una situación complicada en Real Madrid es la de Ricardo Carvalho, condenado al mayor de los ostracismos al que puede ser condenado un jugador. El portugués está entrenando con los filiales del club blanco, es decir, no cuenta ni para el banquillo del primer equipo.

Mourinho ya no cuenta con el jugador al que trajo bajo el brazo en su primera temporada en el Real Madrid. El técnico, que le dio más vacaciones que al resto de sus compañeros para que estudiase las ofertas que recibía, le fue sincero desde la pretemporada: "Ricardo no forma parte de nuestros planes, ya tenemos cuatro centrales. Pero es un jugador que tiene contrato y debemos respetarlo. Es un futbolista con calidad y mercado. Hay diferentes equipos de distintos campeonatos que se han interesado por él. Es una decisión suya si quiere continuar jugando al fútbol o quedarse en el Madrid, cumplir su contrato y dar por terminada prácticamente su carrera deportiva".

De esta manera, José Mourinho acababa con las esperanzas del que en su momento fueron sus ojos en el terreno de juego. Hecho curioso cuanto menos ya que fue el propio entrenador el que provocó que el club le renovara para una segunda temporada en la que apenas jugó. Ahora, el defensa se ha quedado solo por no aceptar las ofertas que recibió de equipos como el Milán, el Queens Park Rangers, el Galatasaray, y equipos de Rusia y China y se está entrenando con el Castilla y el Real Madrid C.

Subida y bajada en solo un año

Carvalho llegó en las primera temporada de Mourinho como técnico blanco, haciéndose con la titularidad de inmediato. Se convirtió en el mejor aliado de Pepe en el centro de la defensa, relegando a Raúl Albiol al banquillo. En aquel momento, Sergio Ramos aún jugaba de lateral.

En la segunda, para la que fue renovado por insistencia de su amigo y entrenador, apenas contó en sus planes, y solo disputo unos pocos partidos en los que se pudo comprobar que había perdido la chispa que aún tenía en su primer año.