Champions League - El amor y el odio alemán a Wembley

El estadio londinense que acogerá este sábado la final de la Champions League, entre el Bayern de Múnich y el Borussia Dortmund, presenciará por vez primera encuentros de estos dos clubes alemán en un recinto donde Alemania Federal perdió el Mundial 66 pero ganó, ya como Alemania unificada, la Eurocopa de 1966.

Inaugurado en 1923, y demolido en 2002 para que naciera en 2007 el más moderno Wembley Stadium actual diseñado por Norma Foster, el fútbol alemán ha vivido sonrisas y lágrimas en su césped. Allí perdió Alemania Federal, en 1966, la final del Mundial frente a la anfitriona Inglaterra, partido recordado para siempre por el gol fantasma de Geoff Hurst en la prórroga que validó el árbitro suizo Dienst a instancias del juez de línea Bakhramov.

Las sonrisas para el fútbol alemán llegaron 30 años después, con el triunfo gracias al Gol de Oro de Oliver Bierhoff frente a la República Checa para el título de la Eurocopa de Naciones de 1996 (2-1). A su vez, Alemania Federal eliminó en Wembley en los penaltis de desempate a Inglaterra para cumplir con la venganza por el Mundial de tres décadas antes.

Inglaterra y Alemania han jugado otras veces amistosos en Wembley y, en el último, los germanos ganaron por 1-2 con tantos de Kuranyi y Pander. Lahm, lateral del Bayern, jugó aquél partido y repetirá este sábado en Wembley. Ya conoce el sabor de la victoria allí.

Séptima final en Wembley

Seis finales se disputaron previamente en Wembley: Milan-Benfica (2-1, 62/63), Manchester United-Benfica (4-1, 67/68), Ajax-Panathinaikos (2-0, 70/71), Liverpool-Brujas (1-0, 77/78), Barcelona-Sampdoria (1-0, 91/92) y Barcelona-Manchester United (3-1, 10/11). Será la primera vez, pues, en que un club germano pueda proclamarse campeón de la Liga de Campeones sobre el césped del casi centenario estadio londinense.

Los hinchas del Borussia Dortmund ocuparán sus asientos en el ‘east side’ de este nuevo Wembley, en tanto que el ‘west side’ será para los del Bayern en este duelo fratricida que dejará, por vez primera, un campeón alemán de la Liga de Campones en La Catedral del Fútbol, como definió Pelé al estadio londinense.

El caso Trautmann

Hay un caso individual que merece ser recordado. Es el del triunfo personal del portero alemán Bert Trautmann, quien ganó con el Manchester City la final de la FA Cup en Wembley al Newcastle United en 1955 con el valor añadido de partirse literalmente el cuello durante el partido, desmayarse incluso, pero terminarlo. Fue milagroso que no perdiera la vida tras el choque fortuito que le produjo la que debería haber sido fatal lesión de cervicales con otra fortuna bien distinta.

Trautmann fue paracaidista de la Luftwaffe en la Segunda Guerra Mundial. Participó en el frente ruso y fue capurado y enviado a un campo de prisioneros entre Manchester y Liverpool, en Marbury Hall. Allí lo animó a dedicarse al fútbol (jugó de casualidad como guardameta por la lesión del titular en partidos de capturados) un mayor inglés para consolidarse posteriormente como portero del City durante 15 años. Fue condecorado con la Orden del Imperio Británico por la reina Isabel.