Copa Confederaciones - Tahití, un equipo de amigos entre campeones del mundo

Solo un jugador de la selección nacional de Thaití se dedica al fútbol de forma profesional y un tercio de sus futbolistas está en paro, pero si algo les sobra es la ilusión suficiente para poder disfrutar de un torneo en el que no temen salir humillados a pesar de enfrentarse a equipos como España, vigente campeona de Europa y del mundo.

Tahití será la gran novedad entre las selecciones participantes den la Copa Confederaciones 2013 que se disputará en Brasil. Este joven conjunto, cuya media de edad se sitúa en los 26 años, se clasificó para el torneo Mundial al haber ganado la Copa de Naciones de Oceanía y tendrá la oportunidad de verse las caras con auténticos buques insignia de la historia del fútbol como Brasil, Italia o España.

Más que una competición que les sirva de examen, para Tahití, la 'cenicienta' del torneo, la Confederaciones será una oportunidad para disfrutar de algo histórico para este humilde conjunto que, situado el 125 en el ranking oficial de la FIFA, disputará un gran torneo por primera vez en toda su historia.

Su plantilla, de hecho, está configurada por un grupo de jugadores semiprofesionales que combinan su pasión por el fútbol con otras profesiones como la de asistente telefónico. Eso los que tienen algún tipo de actividad laboral ya que un tercio del plantel se encuentra en paro debido a una dura crisis económica que afecta a la isla de Oceanía. Entre los 23 jugadores convocados para la Confecup tan solo habrá un profesional, Marama Vahirua, delantero en el que están puestas todas las esperanzas en este pequeño equipo que juega como si de un grupo de amigos se tratara. Vahirua celebra siempre sus goles simulando ser un remero como tributo a su país, algo que tratará de hacer ante las miradas de todo el mundo.

Queda en familia

En Tahití se da además otra circunstancia curiosa que, por otra parte, no es de extrañar al tratarse de una selección que representa a una isla de solo unos 178.000 habitantes. Esta circunstancia no es otra que la coincidencia en el mismo equipo de hasta cuatro jugadores con el mismo apellido, Tehau, al jugar los hermanos Alvin, Jonathan y Lorenzo junto con su primo Teaouni. Todos ellos, menos el primo, son centrocampistas.

Su entrenador es Edi Etaeta, un exinternacional de 43 años que ha transmitido de forma sincera lo que supone para ellos poder jugar un torneo como al Confederaciones siendo además ellos uno de los atractivos más curiosos del torneo: "Para nosotros esto es como una película. No hay un césped así donde estamos nosotros. Tenemos mar y playa, pero ningún buen campo de fútbol", dice el técnico que tendrá la oportunidad de pisar un mítico estadio como el de Maracaná.

Ensayos con megafonía

Para los jugadores de Tahití hasta las tareas más monótonas y a veces desagradables en la vida de un futbolista suponen una ilusión. Hasta poder atender a los medios de comunicación, algo que las principales estrellas suelen eludir, es un reto para ellos. "Es la primera vez que mis jugadores viajan en clase ejecutiva. Muchos no estuvieron nunca en otro continente ni saben lo que es hablar ante la prensa. Entonces les digo: 'Están viviendo ahora un cuento de hadas, pero no se mareen, porque esto luego termina'", contaba a los medios el propio entrenador manteniendo la cabeza fría sobre esta aventura que se disponen a vivir.

Etaeta reconoce además que sus métodos de entrenamiento han ido más enfocados a una faceta psicológica que a lo futbolista, asegurando que en los entrenamientos tratan de "reproducir la atmósfera a través de altavoces, para que los muchachos puedan acostumbrarse al grito de 100.000 espectadores y no estén sobrepasados".

Desconocidos hasta en su propio lugar de origen, los jugadores de Tahití tendrán la oportunidad de poner su nombre bajo los focos. Se enfrentan a una situación desconocida y lo hacen sin miedo, aunque, eso sí, pidiendo respeto a lo que representan: "¿Es necesario para el campeón mundial destruirnos con 20 goles y poner en ridículo al fútbol amateur? ¿Sería respetuoso? ¿Sería eso lindo? No lo creo", finalizaba sus declaraciones el seleccionador nacional reivindicando el fútbol humilde que representa.