El 'Zar' Alexander Mostovoi

El 'Zar' Mostovoi es considerado el mejor jugador de la historia del Real Club Celta de Vigo. El ruso fue la gran estrella del Eurocelta dirigido por Victor Fernández, equipo que ha hecho historia asombrando al mundo con un fútbol magnífico.

Alekxandr Vladímirovich Mostovói nació el 22 de agosto de 1968 en Leningrado, en la antigua Unión Soviética. Tras haber militado en las categorías inferiores del CSKA de Moscú a los 16 años ficharía por el eterno rival, el Spartak, el equipo más popular en Rusia que es conocido también como 'el equipo del pueblo'.

El joven Mostovoi debutó en la máxima categoría rusa con el Spartak en el año 1987 y pronto comenzó a deslumbrar cuando Oleg Romanchev se hizo cargo del equipo al inicio de la temporada 88/89 en un equipo en el que jugaban grandes estrellas rusas como Dasaev, que había sido elegido mejor portero del mundo en 1988, Shalimov, Radchenko, Shmarov, Bestchastnykh o Valery Karpin con el que formaría la 'conexión rusa' en La Liga.

Primeros éxitos con el Spartak

La figura del 'Zar' comenzó a emerger en la temporada 90/91 cuando el Spartak llegó hasta la semifinal de la Liga de Campeones, tras eliminar al Nápoles de Maradona en los penaltis y al Real Madrid, para finalmente caer en la penúltima ronda frente al Olympique de Marsella.

Además en esa época empezó a atraer la atención de los ojeadores de media Europa, siendo clave en el equipo que a punto estuvo de meterse en la final de la máxima competición europea, aportando goles fantásticos como uno antológico que marcó ante el Metallist tras regatear a seis adversarios dentro del área.

La buena temporada del Spartak le abrió la puerta hacia Europa y el equipo que decidió apostar por él fue el Benfica de Lisboa, donde permanecería dos años, casándose con una mujer lusa y adquiriendo la nacionalidad del país, convirtiéndose así en futbolista comunitario. Sin embargo problemas deportivos y extradeportivos, una constante en la carrera del ruso, fueron la causa de que su paso por este club histórico sea recordado con más pena que gloria.

Traslado exitoso a Francia

En 1993 Daniel Jeandupeux, por aquel entonces técnico del Caen, apuesta por fichar al astro ruso y un año más tarde se lo lleva con el al Estrasburgo. En la capital de Alsacia 'Sasha', como le apodan sus amigos, empezaría a explotar convirtiéndose en uno de los jugadores más destacados del fútbol galo.

Al mismo tiempo el genial futbolista ruso se empezaba a hacer un hueco en la selección de su país, con la que disputó el Mundial de 1994 en Estados Unidos participando en el partido contra Suecia y la Eurocopa de 1996 en Inglaterra donde ya se había convertido en uno de los pesos pesados de Rusia.

Llegada a la liga española de la mano del Celta de Vigo

El entonces director deportivo del Celta, Felix Carnero, gran conocedor del mercado francés, logró convencer a la directiva y a Fernando Castro Santos, entrenador celtiña para la temporada 96/97, de ficharle. El club de la ciudad olívica se aseguró el fichaje del ruso por 325 millones de pesetas.

Sin embargo los primeros pasos del 'Zar' con la camiseta celeste no podrían haber sido peores. Durante un partido contra el Sporting en El Molinón Mostovoi abandanó el terreno de juego cuando su equipo iba perdiendo, logrando así ponerse en contra tanto al entrenador gallego como a la afición, que tardaría mucho tiempo en perdonarle este hecho a pesar de ser el gran artífice de la goleada al Real Madrid (4-0) en la última jornada que le dio la salvación a los celestes.

Sería Javier Irureta que tras su llegada a Vigo en verano de 1997 recuperaría a Mostovoi y todo el fútbol que llevaba dentro, para empezar a fabricar al gran Celta que convirtió a su estadio de Balaídos en una 'casa de baños'.

Consagración futbolística bajo la tutela de Victor Fernández

Con la llegada del técnico maño al banquillo del equipo vigués el 'Zar' se consagraría definitivamente como uno de los grandes futbolistas de la 'Liga de las Estrellas'. En las siguientes temporadas el Celta se convirtió en una máquina de buen fútbol, consiguiendo vencer en el Bernabeu 50 años después y asombrando en Europa eliminando de manera épica a clubes como el Benfica, Juventus, Aston Villa, Liverpool o Estrella Roja.

Dentro del club celeste finalmente encontró la estabilidad, el mimo y el apoyo que no había tenido anteriormente, quedándose ocho años en esta entidad durante los que fue uno de las grandes artífices de la 'época dorada' del Celta. Junto a compañeros como Mazinho, Makelelé, Michel Salgado, Karpin, Revivo, Penev o Gustavo López logró que este modesto club se codease con los grandes del fútbol europeo durante varias temporadas seguidas.

Las lágrimas de Sevilla

Los celtistas aún recuerdan las lágrimas de su 'Zar' en Sevilla, tras perder incomprensiblemente la final de Copa del Rey en el 2001 ante al Zaragoza cuando había sido Mostovoi el que había inaugurado el marcador, con un gol 'marca de la casa' incluyendo un regate soberbio dentro del área, haciendo soñar a los 25.000 celtistas que habían viajado hasta la capital andaluza para celebrar el primer título del club.

Finalmente Vigo y su 'Zar' recibirían una justa recompensa en el año 2003 cuando el club se clasificó para la Liga de Campeones tras varios intentos fallidos. Un Mostovoi envejecido y mermado por las lesiones logró escribir otra página de oro con el Celta en la máxima competición europea con una gesta histórica en San Siro, ganándole al Milán, y logrando el pase a los octavos de final donde caía dignamente frente al Arsenal.

Retirada ensombrecida por la polémica

Sin embargo, en ese mismo año el Celta descendió a Segunda División y Mostovoi, a punto de cumplir 36 años y el contrato expirado, se marchaba por la puerta de atrás. Tras especularse que podría intentar recalar en el fútbol sala, tuvo un regreso fugaz en el Alavés de Piterman, pero tras un par de partidos, en los cuales incluso consiguió marcar un gol, se despedía definitivamente del mundo del fútbol alegando problemas de espalda. Una salida muy al estilo de Mostovoi, un futbolista de otra esfera que nunca ha recibido el reconocimiento que se merecía, o quizás el mismo no ha sabido ganárselo.

De todos modos los aficionados que han tenido la suerte de verle en directo coinciden en que a este conflictivo futbolista, como muchos jugadores excepcionales y creativos de parecido estilo, lo recordarán por su visión de juego y clarividencia dentro del área, capaz de regatear, asistir y resolver en muy poco espacio ante varios rivales, cómo aquel golazo que le marcó al Madrid regateando a toda su defensa o sus preciosos goles de libre directo. Y ante todo, por hacer disfrutar al respetable con jugadas innovadoras e inverosímiles.

En nuestra próxima entrega de nuestra sección 'Te acuerdas de' Mike Ansley, jugador de baloncesto.

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