El Chelsea logra el gol que no tuvo el Barça

Un gol de Drogba antes del descanso bastó para que el Chelsea ganara en la ida de semifinales de Champions (1-0) a un Barcelona que se atascó, mostró su versión más desacertada en el remate chocando con Cesc y los palos. Pep sigue sin ganar al Chelsea y complica su presencia en la final de Munich.

El Barcelona apostó desde el primer momento por buscar a Cech y un gol que le acercase a Munich. La bola era suya, rozando el 80% de posesión, ante un Chelsea que jugaba con un 1-9-1. Drogba arriba, sólo ya que Mata acabó inscrustado en la derecha y no detrás del costamarfileño. Cesc comenzó con su recital de falta de tino y lo completó Alexis lanzando al palo. Nadie se topado tantas veces con la madera como el Barcelona, que lo ha hecho el doble que cualquier otro club.

Ese es el gran peligro de este Barça, si se asocia hace mucho daño. Genera muchas ocasiones claras pero marca una de cada cinco. En Liga suele tener margen de error pero en Europa eso se paga. Di Matteo tenía claro lo que debía hacer. Robar y salir zumbando al área contraria. Pocas veces lo lograba eso sí, se completó una máxima: Ramires siempre estaba en la zona de remate con indeferencia de la velocidad a la que el Chelsea llegase hasta Valdés.

Puyol, que mantuvo una viril pugna con Drogba, demostró su importancia en el juego del Barcelona el día que Pep dejó en el banquillo a Piqué en detrimento de Mascherano. La jugada local era pelotazo de Cech a su 9'. Drogba se pasó toda la primera parte saltando y chocando. Estaba tan preocupado por las disputas que luego estaba exhausto cuando le llegaba la pelota. Parecía que si Drogba era capaz de controlar una se quedaría sólo Valdés... En la otra portería, Peter Cech se multiplicaba sacando manos ante Fábregas. Iniesta hizo la croqueta y Cahill lo derribó dentro del área. Pidió penalti pero sin mucha fe.

Llegadas sin acierto

Si la tuvo Cole, que sacó bajo la línea una vaselina de Cesc a pase de Messi. El Barça perdonaba. Lo peor estaba por llegar. Messi quedó tirado en el césped. Nervios en Guardiola, que después observó como la Pulga perdió un balón por intentar hacer un caño. Y en la primera llegada del Chelsea, Drogba marcó en una contra rápida. Cuando el Chelsea robó el balón, Ramires ya estaba llegando al área para asistir al africano. Negocio total del Chelsea: ganaba un partido en el que había renunciado a todo, salvo a defenderse con 10 y a alguna contra aislada.

Tras el descanso, más de lo mismo... con una diferencia. Drogba se metió al medio a defender. Llegaban Adriano, Messi y Alexis pero mostraron una incapacidad para rematar. Como sucediera en 2009 le fueron entrando las prisas a los de Pep, que tiró de Pedro por Alexis. La cosa seguía igual de fea. Demasiada ansiedad por marcar. Necesitaba el Barcelona abrir el campo, todo estaba cerrado por el medio. El Chelsea cada vez estaba más cómodo en su rol de centurión. Di Matteo se quitó la careta y puso a Kalou junto a Bosingwa. Mandó a la ducha a Mata y Ramires. El español, el futbolista blue con más talento, se pasó el partido detrás de la pelota. Su nuevo técnico no le ha dejado jugar.

Apareció Thiago y Cuenca pero resistió el Bridge gracias a su portero, que robó la gloria a Puyol que había peinado de lujo una falta de Messi. En el último minuto Pedro tuvo el gol de Iniesta, pero se topó con el poste. Y Busquets mandó al limbo el rechace. El fútbol vuelve a demostrar que ganar no es sinónimo de jugar bien. A veces, ni siquiera de jugar o rematar a puerta. Y por eso es tan grande y enamora.

LA FICHA DEL PARTIDO

1-Chelsea: Cech; Ivanovic, Terry, Cahill, Cole; Mikel, Meireles; Mata (Kalou, m.74), Lampard, Ramires (Bosingwa, m.88); Drogba.

0 - Barcelona: Valdés; Alves, Puyol, Mascherano, Adriano; Busquets, Xavi (Cuenca, m.87), Iniesta, Cesc (Thiago, m.78); Alexis (Pedro, m.66), Messi.

Gol: 1-0, m.45+2: Drogba

Árbitro: Felix Brych (Alemania), mostró tarjeta amarilla a Ramires y Drogba (Chelsea), así como a Pedro y Busquets (Barcelona).

Incidencias: Partido de ida de la semifinal de la Liga de Campeones disputado en el estadio londinense de Stamford Bridge ante 38.039 espectadores.