Madrid se rinde a Roger Federer

Se acaba la Liga, justo el mismo fin de semana en el que el Mutua Madrid Open cerró una semana de polémicas, de pistas azules, de declaraciones malsonantes. Dimes y diretes de un torneo en el ojo del huracán, que encumbró a Federer ante Berdych (3-6, 7-5 y 7-5) en pleno San Isidro.

Lo dice el dicho: De Madrid al cielo, y en el cielo, un agujerito para verlo. Para ver a Roger volver por sus fueros. Dominar, meter miedo, vivir de la pausa de ese tenis plástico y con hechuras de obra maestra. Cierto que Berdych achuchó lo suyo y dominó desde el fondo de pista, pero se impuso el azul de la camiseta del suizo. Quizá fue algo premonitorio.

Ni barquillos ni churros ni bocatas de calamares. A Madrid le gusta lo suyo pero entiende de tenis. Quiere a Nadal, le hace gracia Djokovic, pero admira a Federer. Cómo no admirarle. La verdadera paradoja de vivir un deporte con pasión es saber obviar los patriotismos, las circunstancias y centrase en el valor del juego.

Resulta que Federer volvió a ser el de las grandes ocasiones, como lo son las fiestas de San Isidro con sus verbenas, sus conciertos y algún chotis del Pichi para los más chulapos.  La Caja Mágica hasta la bandera y doce mil gargantas subrayando cada golpe de Rogelio. Y entre chistes sobre el pan rallado con el que harán las pistas en la Caja Mágica el año que viene, Federer se llevó su tercer Masters de Madrid y desplazó a Nadal del número dos del mundo.

Perdió el primer set tras ceder un break en el primer juego y algunos le dieron por muerto, a otros les hizo dudar y a los que entienden -entiéndase el termino entender en contexto- les hizo sonreír esperando ver lo mejor del helvético. Berdych bombardeó con cada derecha, para que Federer inventara voleas templaditas y cortados a media pista que rompían el ritmo del checo, que acabó entregando la segunda manga con una doble falta y la tercera con una valentía que se diluyó más por vértigo que por tenis: el partido del checo fue soberbio.

'Blue Suede Shoes'

De Madrid sale Federer a lo grande, mirando a Roma y pensando en Roland Garros. En el foro italiano le esperan Nadal y Djokovic, allí sí habrá tierra batida roja. De la de toda la vida, donde la bola bota mucho y se resbala de lo lindo. Detrás deja admiración y la duda de sí el año que viene le veremos en fondo azulón o rojizo; mientras Tiriac avisa que para el 2013 igual implantará pelotas fluorescentes. Toca disfrutar el fin de fiesta  y darse una vuelta por el Rock Villa de Madrid: en la caja mágica todavía hay ecos del 'Blue Suede Shoes' de Elvis Presley. Un buen guiño de la organización a ese extraño y polémico albero de color azul donde Will Smith le regaló el traje de 'Man in Black' a Federer. Le quedaba que ni 'pintao'