Fútbol Sala - España-Brasil: Un Clásico planetario

España jugará el domingo su quinta final consecutiva de un Mundial frente a Brasil. No por ser el duelo esperado, pierde espectacularidad, todo lo contrario. Los enfrentamientos entre La Roja y la canarinha por la hegemonía planetaria ya se han ganado por derecho propio un hueco en el Olimpo del Deporte.

La selección española ha participado en las siete ediciones mundialistas, proclamándose campeona en 2000 y 2004 con el presidente de la LNFS, Javier Lozano, en el banquillo. Arrebatamos el cetro mundial a los brasileños y les enseñamos que el trabajo metódico da sus resultados en una perfecta combinación de factores tácticos y técnicos.

El equipo de José Venancio López llega a la gran final de “menos a más” fruto de una estratégica preparación, donde cada pequeño detalle es cuidado hasta el extremo y cada problema siempre tiene una solución, gracias a un método de trabajo en el que el rigor milimétrico en la toma de decisiones sorprendería a cualquier científico.

España suma un nuevo récord en su interminable listado de méritos deportivos. Hasta ahora, el equipo español estaba empatado a finales seguidas con la 'canarinha', que disputó el partido por el título desde 1989 a 2000, pero que no estuvo en la de 2004.

Paradójicamente, la primera final con la que comenzó la leyenda de esta selección fue en 1996 como anfitriona, perdiendo ante Brasil. España se tomó la revancha en Guatemala cuatro años después en la segunda. Aquel triunfo en el Domo supuso un punto de inflexión en la historia de este deporte.

El status de bicampeona

En 2004, La Roja logró su status de bicampeona del Mundo en China-Taipei derrotando en la final a Italia (2-1) y la Furia española se vio frenada en 2008 en la que españoles y brasileños se vieron nuevamente las caras en una final en la que la verdemarelha tan solo pudo derrotar a España en los penaltis ante su afición.

Para entender la fiabilidad de un equipo, el triunfo de un estilo o la implantación de una cultura ganadora que va pasando de generación en generación desde la LNFS hasta la selección, hay que señalar que la única final que no juega España desde 1996 fue la del Europeo de 2003 al ser eliminado por Italia en semifinales.

El combinado español suma además siete grandes finales FIFA y UEFA consecutivas, ya que a las tres de la Copa del Mundo de 2004 a 2012, añade las de cuatro Europeos ganados en 2005, 2007, 2010 y 2012. Y además, España no conoce la derrota al final del tiempo reglamentario desde hace siete años (11 de noviembre de 2005 en Brasilia ante la seleçao) y acumula 119 partidos sin perder.

El perfecto exponente de Fútbol Sala español es el capitán de la selección Kike Boned, que participó en la consecución de las Dos Estrellas que lucen en el escudo de las camisetas rojigualdas. Ahora, el eterno cierre valenciano quiere cincelar la tercera, con la ayuda de su amigo Álvaro y de otro fuera de serie como Torras, al frente de un bloque competente, que ha superado una larga travesía en este Mundial de Tailandia con una extraordinaria solvencia como la demostrada ante Rusia e Italia en cuartos de final y semifinales.

La recuperación de Fernandao y su trabajo específico como pívot de referencia es el factor desequilibrante –con permiso de la magia de Alemao- de un bloque homogéneo, pero con soluciones de juego muy heterogéneas. La potencia de Lozano, la velocidad de Miguelín, el oportunismo de Borja, el duende de Aicardo, la fiabilidad de Juanjo, la visión de Lin o la entrega de Ortiz son argumentos más que suficientes para recuperar el dominio planetario con un juego tan sofisticado como mecanizado que ofrece unas altísimas prestaciones.

Pero, una final hay que jugarla y en el Indoor Stadium Huamark espera Brasil. Tan conocido como imprevisible el tetracampeón del Mundo. Con dudas metafísicas en su concepción del juego entre el jogo bonito y la europeización del mismo. La idea proyectada por Marcos Sorato para dotar de rigor táctico el talento brasileño no parece funcionar. El mito Falcao defiende la tradicional jinga (habilidad) canarinha para ganar, mientras que el seleccionador proyecta su amplia trayectoria en la LNFS como jugador y entrenador para gerenciar la calidad desde un orden defensivo.

No hay favoritos, estos dos equipos forjan su leyenda citándose cada cuatro años en un duelo planetario. Brasil y España pugnarán el domingo por la nueva Copa Mundial, diseñada por Thomas Fattorini con cinco barras doradas y otras cinco plateadas representando a dos equipos de Fútbol Sala. Además, este año, los ganadores del Mundial recibirán por primera vez un escudo de campeones del mundo de la FIFA en reconocimiento a su triunfo. Qué bien quedaría en la camiseta de La Roja al lado de la tercera estrella.

GUSTAVO MUÑANA