La flecha que cambió el deporte cumple 20 años

Antonio Rebollo Liñán pasó a la historia de los Juegos Olímpicos por ser el arquero paralímpico que prendió la llama olímpica disparando una flecha encendida sobre el pebetero olímpico, en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Fue tal día como hoy.

Parece que fue ayer, pero hoy se cumplen 20 años de la ceremonia de inauguración de Barcelona 92. El mundo del deporte se paralizó durante unas horas para ver cómo la llama olímpica comenzaba a iluminar el cielo de la capital catalana. Fue una ceremonia que será recordada para siempre por su espectacularidad y que tuvo como colofón el encendido del pebetero con una flecha lanzada por Antonio Rebollo Liñán.

El productor ejecutivo de la ceremonia inaugural de Barcelona 92, Ric Birch, decidió que sería un buen homenaje a la cultura mediterránea tener un encendido del pebetero olímpico mediante un lanzamiento con arco.

Tras una selección de 200 arqueros, y tras numerosas pruebas que los candidatos tuvieron que realizar a la salida del sol, junto con las máquinas de viento para simular varias condiciones meteorológicas y con flechas incendiarias. Fue seleccionado como uno de los cuatro finalistas para luego ser elegido para el lanzamiento sólo dos horas antes del lanzamiento.

Juan Antonio San Epifanio, Epi, fue el último relevista de la antorcha olímpica y el que prendió la fecha antes de que Rebollo la lanzase y hacia un pebetero que estaba a más de 70 metros de él.

La flecha hizo una parábola en el aire y el pebetero se encendió espectacularmente en lo que es para muchos el mejor cierre que haya tenido nunca una ceremonia inaugural en unos JJOO.

La vida de Rebollo estuvo marcada desde su más tierna infancia por la enfermedad. Cuando tenía ocho meses de edad contrajo la polio con las dos piernas afectadas, la derecha severamente. Ya de adulto, inició una brillante carrera como arquero deportivo, donde competía en la categoría de paralímpicos debido a su discapacidad. Había participado en los Juegos paralímpicos de Nueva York en el 84 y en los de Seúl del 88, consiguiendo una plata y un bronce; y había sido nueve veces campeón de España y campeón de Europa en 1989, antes de pasar a la historia de los Juegos por ser el encargado de encender el pebetero de los Juegos de Barcelona.