Frank Rijkaard, un entrenador cuesta abajo

Frank Rijkaard no está viviendo su mejor momento profesional. Tras saborear las mieles del éxito en el Barcelona, en el que ganó una Champions League y dos Ligas, el entrenador holandés pasó sin pena ni gloria por el banquillo del Galatasaray y ahora vive lejos de la primera plana en Arabia Saudí.

Frank Rijkaard volverá a España para enfrentarse a la selección española el próximo viernes en Pontevedra, la primera vez que lo hace como seleccionador de Arabia Saudí. En 2010 se enfrentó al Atlético en los cuartos de final de la Europa League, que terminaron decantándose del lado de los colchoneros. La saudí y la turca han sido las dos aventuras del entrenador holandés tras abandonar el banquillo del Barcelona en el verano de 2008.

Aquella renuncia fue provocada por el mal ambiente del vestuario, algo reconocido por jugadores como Samuel Eto'o -"llegó un momento donde tal vez necesitábamos un entrenador que nos castigara, y de lo mucho que nos quería Frank, no nos podía castigar. Creo que abusamos demasiado de su confianza", llegó a admitir el camerunés.

A pesar de los problemas de gestión del vestuario, Frank Rijkaard seguía teniendo muy buen cartel en Europa. El banquillo del Milan parecía predestinado para ser ocupado por el holandés, pero Ancelotti siguió entrenando y él terminó fichando por el Galatasaray turco.

Su etapa turca no fue especialmente fructífera y terminó saliendo por la puerta de atrás al poco de iniciar su segunda temporada. La citada eliminatoria ante el Atlético fue su techo en el Galatasaray, y en octubre de 2010 volvía a hacer las maletas, sin un rumbo definido.

Su reputación en Europa no pareció resentirse, dado que sonó para reforzar el banquillo del Liverpool, aunque nuevamente su destino estaba lejos de los focos de la Champions League, y en este caso, del fútbol europeo. En 2011, la Federación de Arabia Saudí anunció su contratación, con el objetivo de llegar al Mundial de Brasil.

De mal en peor en Oriente Medio.

Con Los Hijos del Desierto no llegaron ni mucho menos los días de vino y rosas. Al iniciarse la tercera ronda de clasificación de la AFC, Frank Rijkaard sorprendió a propios y extraños cuando dejó fuera de la convocatoria a Mohamed Noor, jugador que en Arabia Saudí está considerado como el 'Patrick Vieira saudí'. Los resultados ante Omán y Australia sin Noor no acompañaron, y el holandés se vio obligado a volver a convocarlo para los últimos partidos, aunque fue demasiado tarde.

Dos empates ante Tailandia y Omán y una nueva derrota ante Australia dejaron a Arabia Saudí fuera del camino a Brasil 2014 en febrero, y a Rijkaard sin posibilidad de disputar partidos de nivel internacional, exceptuando amistosos como el de este viernes. Un buen partido ante España ayudaría a Rijkaard a mejorar su imagen, aunque resulta bastante complicado que vuelva a aparecer en las quinielas para ocupar el banquillo de los grandes equipos europeos, como sucedía hace tan solo cuatro años.