Indurain y Olano, doblete sobre ruedas

España llegaba a la cita de Atlanta con la intención de reafirmar el éxito de Barcelona 92, donde había cosechado 22 medallas, 13 de oro. Aunque no se alcanzaron tales cotas se mantuvo un gran nivel, y el doblete de Miguel Indurain y Abraham Olano puso el broche de oro a la expedición.

Ambos llegaron a la cita olímpica con el cartel de favoritos, pero también con muchas dudas. Era 1996, el año en el que Bjarne Riis puso fin a los cinco Tours consecutivos de Miguel Indurain, que había dominado con mano de hierro el ciclismo mundial durante la primera mitad de la década de los 90. Olano llegaba con la temida maldición del maillot arcoiris tras haber sido campeón del mundo en ruta un año antes en Colombia.

También un año antes ambos habían protagonizado el mismo doblete en el Campeonato del Mundo de contrarreloj, pero el recorrido de Atlanta no les favorecía en absoluto. Pero su calidad salió a flote en el momento adecuado, y acabaron copando las dos primeras plazas de podio en una prueba muy igualada.

De hecho, a falta de la última vuelta al circuito, Olano se encontraba por detrás de Chris Boardman en el tiempo intermedio. El propio ciclista guipuzcoano reconoció después que cuando conoció la desventaja pensaba que solo un fallo del inglés podría otorgarle la plata, pero corrió de forma estratosférica los últimos trece kilómetros para amarrar la segunda posición, a doce segundos de Indurain y diecinueve por delante de Boardman.

Fue la primera contrarreloj individual en una cita olímpica, y España no pudo inaugurar su palmarés de mejor forma. No en vano, el doblete de Indurain y Olano sigue siendo el único logrado por España en la historia de los Juegos Olímpicos.