Juegos Olímpicos - Javier Gómez Noya, una historia de superación

Superó unos problemas cardíacos para convertirse en uno de los mejores triatletas de la historia. Esta plata de Londres es una historia de superación para Javier Gómez Noya.

Gómez Noya despachó a todos los fantasmas y se introdujo en la historia olímpica. La misma que cuatro años atrás, en Pekín, le cerró sus puertas a última hora. Entonces el español fue cuarto. A los pies del podio. Fuera de la gloria de los Juegos.

A pesar de su condición de favorito el triatleta ferrolano no acudió con plenas garantías físicas a aquella cita. Una realidad fuera de circulación durante un tiempo para que no sonara a excusa.

Con cuatro años más, maduro y más competitivo, Javier Gómez Noya, de 29 años, consiguió resonar donde en realidad retumba su deporte, en unos Juegos Olímpicos.

Nada ha resultado fácil para este gallego, nacido en Basilea pero trasladado a los tres meses a Ferrol, donde encontró el amor al deporte. Comenzó en la natación, pero puede que fuera la indefinición o las amplias aptitudes para destacar en varias modalidades la que le llevó a centrarse en el triatlón gracias a otros triatletas con los que entrenaba en el agua. Optó por esta especialidad, amplia, en la que ha triunfado.

Destacó desde el principio. Sobresalió ya en las categorías inferiores, por donde transitó desde que a los quince años destacara en su debut.

El corazón le puso a prueba en más de una ocasión. La primera en 1999, cuando el CSD le detectó una anomalía cardiaca. Su futuro deportivo quedó bajo sospecha. Para muchos, pero nunca para él, que mantuvo el empeño en ser el mejor en este deporte.

Tanto vaivén médico no fue capaz de entorpecer su progresión. Campeón mundial sub 23 en el 2003 tardó casi un año en volver a tener una licencia para competir, aunque para ese momento ya se había quedado al margen de los Juegos Olímpicos de Atenas.

Después los éxitos llegaron uno tras otro. Oro en los Mundiales del 2008 y el 2010, fue también campeón de Europa en el 2007. Oro en la Copa del Mundo en los años 2006 y 2007. Plata en el Mundial de 2007 y 2009.

Londres ha terminado por engrandecer a este luchador, que ha logrado la primera medalla olímpica en triatlón. Hyde Park ha revocado la tradicional decepción olímpica que el gallego ha padecido. Al margen de Atenas 2004 por una decisión técnica, unos problemas estomacales le dejaron fuera del podio en Pekín 2008, que acarició hasta el final.

Ahora, cuando la competencia es mayor, el español ha salido indemne de la irrupción y la dictadura competitiva que han mostrado los hermanos Alaister y Jonathan Brownlee. Gómez Noya, de plata, se ha hecho un hueco entre ellos. A base de tesón.